Estadística

    El empleo de gráficos de distribución es un instrumento de gran utilidad en los estudios de estadística

    En la actualidad se da el nombre de estadística a la parte de las matemáticas que se ocupa de analizar los datos ligados a un cierto fenómeno, para elaborar conclusiones a partir de los mismos o realizar predicciones sobre la evolución del fenómeno considerado. La elaboración de conclusiones compete a la estadística descriptiva, mientras que la predictiva se conoce como estadística inferencial.

    Los orígenes de la estadística se remontan a la antigüedad remota. Se han recogido pruebas que demuestran que ya en la prehistoria el ser humano llevaba una cierta contabilidad de sus recursos y sus bienes. Se han descubierto marcas en los más diversos medios (pieles, maderas, rocas, etcétera) que reflejaban el número de personas de la tribu, del ganado poseído, de las pieles disponibles y de todos aquellos datos que considerara de interés.

    En las primeras civilizaciones, se sigue encontrando rastros de una primitiva ciencia estadística. Así, los egipcios llevaban un control estricto de su demografía, minuciosamente documentado en una especie de libros contables. Paralelamente, hay evidencias de que, hacia el año 3000, los pueblos mesopotámicos hacían recuento de sus producciones agrícolas y de sus operaciones mercantiles, registrándolas en tablillas de arcilla. Tal fue la importancia que se concedía a estas anotaciones que el rey asirio Sargón fundó en Nínive una biblioteca para guardar la información. También en China, hay censos de población datados en el 2000 a.C., además de estadísticas agrícolas y comerciales anteriores a esa fecha.

    La Biblia, en tanto que historia del pueblo judío, muestra también el interés de los israelitas por la estadística. En el libro Números, uno de los integrantes del Pentateuco, se hallan censos sobre la demografía judía, elaborados por Moisés tras la salida de Egipto. A su vez, en Crónicas se expone una especie de inventario del patrimonio del pueblo israelí.

    En el mundo griego, hacia el siglo VI a.C., se realizaron estadísticas censales destinadas a controlar el pago de impuestos. En la civilización helénica, que contribuyó muy notablemente al desarrollo de las matemáticas, se encuentran ya unos cálculos estadísticos, debidos a Apolonio de Perga.

    No obstante, cuando la Estadística empezó a cobrar un gran auge fue durante el periodo del Imperio Romano, necesitado por su expansión y mantenimiento del conocimiento exacto de sus recursos humanos y de otros tipos. Cabe decir que el uso político de esa información, su empleo por el Estado, es el origen del nombre de esta rama de las matemáticas como una disciplina independiente.

    En el siglo VI a.C., el monarca romano Servio Tulio ordenó la elaboración de censos quinquenales y, desde entonces, la idea no se interrumpió. Se aseguró así para los sucesivos monarcas y emperadores una información que les permitía planificar sus reclutas militares, los impuestos, etc. En el Medievo, a petición de Carlomagno, se hizo un recuento de las propiedades de la Iglesia y, en Inglaterra, en el año 1066, se inicia la elaboración de censos y catastros, por orden del monarca Guillermo I.

    La estadística entendida en su sentido moderno se inició en el siglo XVII, con los trabajos de diversos investigadores que plantearon la sistematización de los datos recopilados. En los siglos XVIII y XIX, en Hispanoamérica, España realizó en este contexto una serie de censos poblacionales.

    Ya en los siglos XIX y XX hay que destacar el empleo de la estadística en otras ramas del pensamiento humano ajenas a la actividad estatal, como la biología o la física. En el primer campo, tanto Gregor Mendel como Francis Galton la emplearon para justificar sus resultados experimentales. En el terreno de la física, James Clerk Maxwell, Ludwig Boltzmann, Max Planck, Enrico Fermi o Satyendra Nath Bose, entre otros muchos, la utilizaron para explicar fenómenos termodinámicos y de física de partículas. Es particularmente notable el desarrollo de la mecánica estadística, una rama de la termodinámica que estudia por medios estadísticos el comportamiento global de altos números de partículas.

    Resulta ocioso explicar la importancia de la estadística en la sociedad del siglo XXI. Tanto el Estado como cualquier actividad mercantil o industrial se vería incapacitada para tomar decisiones en ausencia de datos estadísticos, que proporcionan valiosa información. El apoyo de la computación y los sistemas informáticos ha permitido el desarrollo de complejos programas estadísticos especializados. Finalmente, el empleo de la noción de probabilidad ha sido de importancia sustancial para interpretar datos y estimar la fiabilidad de las predicciones realizadas a partir de los mismos.