Central hidroeléctrica

    Central hidroeléctrica

    El objeto de una central hidroeléctrica es la producción de corriente eléctrica alterna mediante el aprovechamiento de la energía mecánica almacenada en el agua de un cauce fluvial. Los elementos básicos de las centrales hidroeléctricas son la presa y el grupo turbogenerador.

    La presa se construye en un lugar en el que el lecho del río presente un brusco desnivel. Allí se edifica un muro (muro de presa) que hace que el agua quede almacenada en un embalse artificial a una cierta altura y, por tanto, dotada de una determinada energía mecánica potencial.

    En la base de estos muros se disponen unos conductos a través de los cuales el agua puede fluir hasta un nivel inferior. Así, a lo largo de la caída su energía potencial se va transformando en energía cinética.

    Esa masa de agua, dotada ya de gran velocidad, llega al grupo turbogenerador, constituido por una turbina y un alternador con sus ejes acoplados. Se provoca así la rotación de la turbina, que se transmite al alternador. Este dispositivo empieza también a girar, con lo que produce la corriente eléctrica deseada.

    Una vez transmitido su impacto a la turbina, el agua se devuelve al río a una cota inferior a la inicial. No obstante, en ocasiones, para un mejor aprovechamiento de los recursos hidráulicos, se construye río abajo un segundo embalse que recoge el agua usada en el primero. Esta agua se bombea de nuevo al anterior, aprovechando la energía excedentaria que aparece en momentos de baja demanda energética.

    Las centrales hidráulicas ofrecen, entre otras, las siguientes ventajas:

    - Emplean un recurso natural, renovable, gratuito y no agresor contra el medio ambiente, como es el agua.

    - Poseen un alto grado de eficiencia. En las centrales térmicas, la electricidad obtenida a partir de carbón o de derivados del petróleo aporta un rendimiento muy inferior al de las centrales hidráulicas, el cual se sitúa entre el 80 y el 90%.

    - El procedimiento que sustenta el funcionamiento de una central eléctrica permite la obtención de energía de manera flexible. Así, la producción se ajusta a las variaciones estacionales e, incluso, diarias de su consumo.

    - Facilita la regulación de las corrientes fluviales, reduciendo el riesgo de avenidas y desbordamientos de los ríos. Esta regulación del caudal fluvial facilita otros usos del agua, como riegos o suministro a poblaciones.

    Sin embargo, las instalaciones de generación hidroeléctrica poseen también ciertos inconvenientes, entre los que pueden mencionarse:

    - La formación de sedimentos tras el muro de presa, ya que los materiales arrancados y transportados por la corriente fluvial que, normalmente, son llevados al mar, se acumulan ahora tras el dique. Ello provoca a largo plazo la colmatación del embalse y reduce la vida útil de la central.

    - A veces, la construcción de un embalse produce trastornos sociales, al ser preciso anegar tierras (en ocasiones, pueblos enteros) para embalsar cantidades de agua de importancia.

    - La construcción de presas hidroeléctricas precisa grandes capitales.

    - Estas instalaciones suelen estar en lugares lejanos a los puntos de consumo, lo que obliga al tendido de costosas líneas eléctricas.

    - No siempre es factible la construcción de una central hidroeléctrica, ya que precisa ríos de suficiente caudal que discurran por una topografía accidentada.

    - Las centrales hidroeléctricas tienen un rendimiento excesivamente dependiente del régimen de lluvias. Si se registran periodos dilatados de sequía, pueden ser inoperantes por falta de agua.

    - Tienen un importante impacto ambiental en el cauce del río y sus orillas.