Cosmogonía

    Diversos textos sagrados, como la Biblia, interpretaron el surgimiento del Universo como un acto de la voluntad divina. Numerosas recreaciones plásticas plasmaron este trascendental acontecimiento, entre ellas el mosaico de la creación del cielo de la basílica veneciana de San Marcos.

    El origen del Universo ha preocupado al ser humano desde los tiempos más remotos. Las culturas prehistóricas ya daban explicaciones al nacimiento y evolución de lo existente, a través de interpretaciones míticas que introducían casi de modo universal la intervención de seres sobrenaturales. En la actualidad, la ciencia también se ocupa del estudio del origen del cosmos y de su comportamiento evolutivo. Ambos aspectos se consideran parte de una disciplina del conocimiento denominada cosmogonía.

    De este modo, la cosmogonía podría definirse como un conjunto de teorías e ideas que pretenden indagar en el origen del Universo y en las claves de la existencia de la realidad. Desde un aspecto mítico y filosófico, incluye hipótesis e interpretaciones que se adentran en ocasiones en el terreno de lo religioso o lo estotérico. El punto de vista científico considera la cosmogonía una disciplina relacionada con la astronomía y la cosmología.

    En principio, la cosmología, que ha alcanzado grados de precisión en sus estudios e interpretaciones notablemente avanzados en las últimas décadas, se ocupa primordialmente de estudiar el Universo en su conjunto, sus estructuras constituyentes y el proceso evolutivo que siguieron desde un inicio en el que se pueden aplicar las leyes físicas conocidas en la actualidad. Según la hipótesis cosmológica más aceptada, el Universo surgió de una gran explosión primordial que se ha dado en llamar big bang.

    Así pues, la cosmología se centra en comprender lo que sucedió desde el momento del big bang. No aborda, en cambio, las cuestiones del origen, las posibles preguntas relacionadas con las fases anteriores a esa gran explosión primigenia.

    Este estudio se encuadra, así, en el dominio de la cosmogonía científica. Aunque altamente especulativa, esta disciplina ha avanzado de forma interesante en los últimos tiempos mediante los intentos de conciliación de los dos grandes pilares en los que se sustenta la física teórica contemporánea: la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad general. Algunos intentos de unificación, en particular la teoría de cuerdas supersimétricas o supercuerdas, han hecho abrigar esperanzas de alcanzar un modelo teórico que permita avanzar en el conocimiento profundo de la naturaleza.

    Precisamente de las dificultades de conciliación entre cuántica y relatividad general ha surgido un modelo hipotético que defiende que el Universo conocido, u observable, no es sino parte de un dominio superior cuya existencia podría inducirse indirectamente a través de la interpretación de la gravedad. Dicho dominio superior, del que habría emanado el Universo observable, ha dado en llamarse multiverso o megaverso.

    Imagen de erupciones de fuego en el Sol fotografiadas por el Observatorio de París. Los filósofos presocráticos vieron en el fuego la génesis de la vida, e interpretaron que tanto la Tierra como el Sol giraban en torno a un fuego central, origen de todo lo existente.