Planeta extrasolar

    El avance de las técnicas de observación astronómica y el conocimiento creciente de la variedad y multiplicidad de objetos celestes existentes llevó a lo largo del siglo XX a conjeturar, con un alto grado de verosimilitud, la existencia de sistemas planetarios externos al Sistema Solar. Los planetas integrantes de estos supuestos sistemas planetarios comenzaron a ser llamados planetas extrasolares, o bien exoplanetas.

    La dificultad para la detección de estos planetas extrasolares puede comprenderse recordando la historia del descubrimiento de Urano, Neptuno y Plutón, ninguno de ellos fácilmente visible al telescopio. Considerando que carece de luz propia, el brillo de un planeta situado en una estrella distinta al Sol, dada la lejanía a los observatorios terrestres, no podría ser percibido por los telescopios terrestres salvo en el caso de planetas gigantes y en circunstancias muy excepcionales.

    Sin embargo, existen métodos indirectos para la detección de estos planetas. El primer hito en este ámbito se produjo en 1992, cuando se publicó la localización de un exoplaneta en el sistema estelar PSR B1257+12. Este objeto estelar era un púlsar (estrella de brillo pulsátil) en el que se habían observado ligeras perturbaciones en la emisión de radiaciones atribuibles a la presencia de un exoplaneta.

    Otro procedimiento común de detección es de tipo astrométrico y consiste en medir con gran exactitud la posición de una estrella en un intervalo de tiempo dado. En algunos casos, es posible detectar cambios muy ligeros en dicha posición que podrían explicarse como resultantes del efecto gravitatorio ejercido sobre el astro por un sistema planetario asociado a él. Un método más es el del tránsito, aplicable cuando por azar un planeta pasa por delante de su estrella, visto desde la Tierra, y oculta parcialmente su brillo.

    Desde 1992, el número de planetas detectados fuera del Sistema Solar se sitúa por encima de 200. En su mayoría se trata de planetas gaseosos gigantes, del tipo de Júpiter. Por razones obvias, la identificación de planetas del tipo terrestre resulta más difícil por su menor tamaño. Un candidato a esta categoría dentro de los exoplanetas es el denominado Gliese 581c, segundo planeta descubierto asociado a la estrella enana roja Gliese 1581, a unos veinte años-luz de distancia de la Tierra.

    Aparte de su interés astronómico, la localización de planetas extrasolares, y en particular los de tipo terrestre, conlleva el interés por encontrar mundos extraterrestres situados en la banda de constantes biológicas de temperatura, presión y presencia de agua que podrían hacer plausible la existencia de vida en ellos. Como tales, forman parte asimismo del objeto de estudio de la astrobiología.