Vía Láctea

    La Vía Láctea es un sistema espiral constituido por varios miles de millones de estrellas, entre las cuales figura el Sol acompañado del Sistema Solar. Hasta los inicios del siglo XX se creyó que era la única galaxia existente, por lo cual ha dado también en denominarse la Galaxia. Sin embargo, las observaciones sobre algunas “nebulosas” apreciables en el firmamento demostró que existen otras muchas galaxias y objetos galácticos distribuidos por el Universo.

    La observación de la Vía Láctea desde la posición terrestre se corresponde con una banda brillante de estrellas, polvo y nubes de gas que cruza el cielo. Esta visión se explica por la posición que ocupa el Sistema Solar dentro de la Galaxia, en un lugar bastante extremo y poco significativo. La gruesa capa de polvo interestelar apantalla la luz que procede del núcleo galáctico.

    Del estudio de los datos astronómicos se colige que la Vía Láctea es una galaxia espiral provista de varios brazos que parten de un núcleo central cuyo espesor se ha estimado en unos 10.000 años-luz. El diámetro global del disco galáctico que sobresale del centro de la Galaxia se calcula en unos 100.000 años-luz, y la posición del Sol en este conjunto se ubica a unos 26.000 años-luz de distancia del centro galáctico. Las especulaciones más recientes consideran la posibilidad de que, además de la masa agrupada en las estrellas que emiten radiación perceptible en los observatorios terrestres, la Galaxia podría tener una región muy importante de un halo de materia oscura que, aunque muy dispersa y no observable directamente, daría cuenta de un porcentaje importante de la masa galáctica global.

    Se piensa asimismo que la Vía Láctea podría ser una galaxia espiral barrada, con una región central configurada en forma de barra y circundada por un disco de estrellas, polvo y gas interestelar. El recuento total de las estrellas que la forman es altamente especulativo, dadas las dificultades de observación, con un rango comprendido entre 200.000 y 400.000 millones.

    El centro de la Galaxia, de muy difícil acceso para los instrumentos de observación, parece situarse en la posición de una radiofuente conocida como Sagitario A. Los indicios apuntan a que podría tratarse de un agujero negro supermasivo, una conjetura que parece reforzarse por las observaciones de otras galaxias de estructura comparable. La región barrada tendría, según se supone, unos 27.000 años-luz de longitud. Por otra parte, los brazos espirales que parten de la región central describen una curva espiral logarítmica. Según se piensa, en la Vía Láctea existen cuatro brazos principales.

    El disco galáctico se encuentra rodeado por un halo de estrellas viejas y cúmulos globulares, o grupos esféricos de estrellas, situados en su mayor parte a unos 100.000 años-luz de distancia. En el seno del disco, y en particular en los brazos espirales, se han detectado regiones activas para la formación de estrellas. También se encuentran en el disco cúmulos estelares abiertos.

    La extensión del halo galáctico está confinada por las órbitas de dos galaxias más pequeñas consideradas satélites de la Vía Láctea. Tales son la Gran y la Pequeña Nube de Magallanes, ambas pertenecientes a la agrupación galáctica denominada Grupo Local. Además de las dos Nubes y la Vía Láctea, pertenecen al Grupo Local otras galaxias como Andrómeda y la Galaxia del Triángulo.

    El Grupo Local contiene más de treinta galaxias ligadas gravitacionalmente cuyo centro de rotación se sitúa entre la Vía Láctea y Andrómeda. En conjunto, se extiende en un diámetro de unos 10 millones de años-luz y se encuadra en una estructura supragaláctica denominada Supercúmulo de Virgo.