Aerolíneas low-cost

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    Compañía de servicios aéreos de bajo costo. Este concepto, revolucionario en la historia de la aviación comercial, surgió en los Estados Unidos en los años setenta del siglo XX, con la compañía Southwest Airlines como pionera. En la dinámica general de liberalización y desregularización de los servicios del sector aeronáutico comercial, desde la década de 1990 comenzaron a operar en Europa las primeras aerolíneas low-cost. La idea del bajo costo en el sector de la aviación comercial se extendió asimismo a Brasil, Australia y otros lugares a partir de la década de 2000.

    El modelo de aerolíneas de bajo costo ha demostrado viabilidad económica principalmente para rutas de corto recorrido. Se basa en una reducción de los costos operativos, que permite ofrecer a los clientes un catálogo de precios reducidos y variables según la anticipación con la que adquieran los billetes.

    Aunque no existen características universales que lleven a una definición uniforme del concepto low-cost, muchas de las aerolíneas de este tipo aplican principios semejantes para reducir costos y ofrecer precios competitivos. Algunos de estos principios son: utilización de un único tipo de aeronave, lo que reduce las necesidades de mantenimiento y formación técnica de pilotos y mecánicos; el empleo de aeropuertos alternativos a los tradicionales, con lo cual se aminoran las tasas de aterrizaje y tránsito por la menor congestión de estos aeródromos; la oferta de servicios de vuelo directo, sin escalas intermedias; la venta directa de billetes a los clientes, preferentemente a través de Internet, con el consiguiente ahorro en gastos de intermediarios; la reducción de los servicios ofertados en tierra y a bordo, con limitación del peso y las dimensiones del equipaje o el ofrecimiento de refrigerios en vuelo sólo mediante pago adicional por el pasajero; la eliminación de la diferenciación de clases (business y turista) para ampliar el uso del espacio en cabina,y una política laboral flexible y dinámica tendente a rebajar los costos fijos para la compañía.

    Después de las experiencias provechosas de los Estados Unidos, el concepto low-cost llegó a Europa en los años noventa del siglo XX de la mano de compañías como Ryanair (1991) o easyJet (1995), asentadas primero en Irlanda y el Reino Unido. Poco a poco, el éxito de ventas de estas empresas, que aumentaron extraordinariamente el número de sus viajeros a expensas de las cifras de las operadoras tradicionales, obligó a estas últimas a modificar sus estrategias comerciales y sus políticas de precios. Muchas de las compañías de bandera crearon sus propias filiales de bajo costo, y algunas, como la irlandesa Aer Lingus, comenzaron a ofertar vuelos transatlánticos a precios reducidos.