Rescate financiero

    Acción consistente en prestar ayuda económica en forma de capital a una entidad o persona que se encuentra en riesgo de quiebra económica. En particular, el término rescate financiero se aplica a la concesión de capital, en forma de créditos en condiciones regladas, a un estado soberano o a una región para evitar su quiebra o insolvencia inminente.

    Durante la historia de los siglos XX y XXI se han producido varios rescates financieros a países de cierta repercusión. Desde la segunda mitad del siglo XX han intervenido en ellos instituciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Estas instituciones conceden líneas de crédito a intereses razonables para estados que ven seriamente mermadas sus capacidades de financiación en los mercados internacionales de deuda pública. A cambio, imponen pliegos de condiciones destinados a subsanar los defectos en la evolución económica de esos países y a garantizar, en la medida de lo posible, la devolución futura del crédito. A menudo, las condiciones impuestas conllevan a corto plazo a una dura contracción económica, aumento del desempleo y mayor precariedad en las condiciones laborales de la población de los países afectados.

    La profunda crisis económica internacional iniciada en 2008 llevó aparejada una rápida sucesión de rescates financieros en distintas regiones del mundo. En los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países de Europa occidental, varias importantes entidades bancarias sufrieron grandes dificultades para hacer frente a sus obligaciones de pagos y, ante la amenaza de quiebra con temibles efectos para las economías nacionales y los pequeños ahorradores, fueron rescatadas con fondos públicos.

    En algunas ocasiones, esta acción de los Gobiernos tuvo consecuencias muy negativas para los estados. Por ejemplo, el Gobierno de Irlanda garantizó el rescate de todas sus entidades bancarias en apuros y la cobertura del 100 % de los depósitos de ahorros de las mismas. El Estado irlandés no pudo hacer frente posteriormente a las obligaciones contraídas, y hubo de ser, a su vez, rescatado financieramente por la acción conjunta de la troika formada por el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE).

    En la «zona euro» de la UE se sucedieron varios rescates financieros a países de este mismo tenor: Grecia e Irlanda recibieron ayuda económica de la troika en 2010, mientras Portugal se vio instado a solicitar, a su vez, un rescate total de su economía en 2011. En junio de 2012, España solicitó y obtuvo de la UE un rescate bancario por un valor máximo de 100.000 millones de euros para sanear el sistema financiero nacional. Pocos meses después, Chipre se convirtió en el quinto país de la «zona euro» obligado a solicitar un rescate financiero para salvar su economía.