Industria petroquímica

    A partir de la década de 1860 comenzaron a construirse, sobre todo en los Estados Unidos y Rusia, unas instalaciones destinadas a la destilación del petróleo crudo y a la obtención de las diversas sustancias que éste contiene, siendo por aquel entonces el llamado gas de alumbrado, el queroseno posteriormente utilizado como combustible de los aviones, el derivado de petróleo más empleado. Nacía así la industria petroquímica, llamada a convertirse en uno de los grandes sectores de la moderna producción industrial.

    En las plantas petroquímicas se procede a la separación de los componentes del petróleo crudo a través de diversas técnicas. La más empleada es la destilación fraccionada, realizada a escala industrial en elevadas columnas de fraccionamiento en las que se calienta el crudo del que se van extrayendo sus integrantes, del más ligero al más pesado. Se destilan así metano, propano, butano, gasolina, queroseno, gasóleo, aceites lubricantes y asfaltos de diferentes densidades.

    Junto con la destilación fraccionada, la petroquímica se sirve de otras técnicas complementarias como la absorción selectiva, mediante la cual se obtienen las fracciones más volátiles (metano, propano, butano), la hidrogenación, por medio de la cual se extraen los diferentes alcoholes, o la difusión térmica, que separa los componentes haciendo pasar el crudo por medio de distintas temperaturas.

    Los derivados petrolíferos destinados a su uso como combustible, fundamentalmente gasolina, queroseno y gasóleo, se extraen mediante el denominado craqueo o cracking, que consiste en fraccionar las cadenas moleculares largas de los hidrocarburos pesados en cadenas más cortas, por medio de procesos térmicos y catalizadores y moderadores químicos que modifican según resulte conveniente las velocidades de las reacciones implicadas en el proceso, sin intervenir en ellas.

    La moderna industria petroquímica tiene una creciente área de desarrollo en la investigación sobre biocarburantes como el bioetanol, combustible obtenido de diversas plantas como el maíz o la caña de azúcar, y destinado a mezclarse en distintas proporciones con gasolinas y gasóleos. A través de su incorporación a las gasolinas y gasóleos se consigue un menor efecto contaminante y la reducción del volumen utilizado de combustibles fósiles, recursos que están llamados a agotarse en un plazo que los distintos investigadores sitúan entre unas pocas décadas y unos cien años.

    La investigación sobre alternativas al uso de los derivados petrolíferos se plantea, pues, como uno de los grandes desafíos de la industria petroquímica del siglo XXI.