Endoscopia

    La endoscopia es la inspección visual del interior de las cavidades del cuerpo con ayuda de un instrumento especializado, que se denomina endoscopio. Constituye una técnica de diagnóstico y tratamiento médicos que facilita la introducción de una lente o una cámara en órganos huecos a través de orificios naturales o de incisiones quirúrgicas.

    Las primeras modalidades de endoscopios utilizadas en medicina se remontan a finales del siglo XIX. En aquel tiempo se utilizaban rudimentarios sistemas de lentes y espejos acoplados a cilindros metálicos para observar las cavidades corporales. En la actualidad, estos elementos han sido sustituidos por partes miniaturizadas de materiales asépticos y de propiedades optimizadas para cada objetivo y cada disciplina médica.

    Los endoscopios son elementos de naturaleza rígida o flexible y reciben distintas denominaciones en virtud de la cavidad o el conducto del organismo que se inspecciona con ellos. Entre otras modalidades, puede hablarse de broncoscopio, para el examen de la tráquea y los bronquios; toracoscopio, del tórax y la cavidad pleural; gastroscopio, del aparato digestivo superior; colonoscopio, para el colon en el intestino grueso; rectoscopio, de la mucosa del recto; cistoscopio, para el interior de la vejiga; laparoscopio, para el estudio de los ovarios y los órganos abdominales, o artroscopio, de las articulaciones.

    A cada una de estas clases de endoscopios se le asocia una subdisciplina específica dentro de la endoscopia. Así, la broncoscopia facilita la inspección de la tráquea y los bronquios mediante un endoscopio flexible que se introduce a través de la boca o de las fosas nasales. Además de facilitar la visualización de las vías respiratorias, permite tomar muestras para la realización de biopsias y, cuando se recomiende, puede utilizarse con fines terapéuticos para tratar las lesiones bronquiales.

    Por su parte, la toracoscopia se emplea principalmente para la exploración de la cavidad pleural y las estructuras vecinas, y en este caso el endoscopio suele introducirse a través de un trocar insertado en un espacio intercostal. La gastroscopia permite, a su vez, observar el aparato digestivo superior, con un instrumento que se introduce habitualmente por la boca y que se extiende al esófago, el estómago y el duodeno. La parte baja del aparato digestivo puede explorarse mediante colonoscopia, en cuyo caso el endoscopio se introduce por el ano, a menudo con aplicación de sedación profunda o anestesia para mitigar las molestias en el paciente. En estos dos últimos casos, los instrumentos pueden utilizarse con fines diagnósticos y terapéuticos, ya que permiten, por ejemplo, cauterizar pequeñas heridas o extraer pólipos intestinales.

    Por lo general, los endoscopios de uso médico son instrumentos tubulares provistos de una sonda que actúa como elemento de guiado y de componentes ópticos para facilitar la visualización. A menudo portan una luz y una cámara miniaturizada en su extremo, junto con un cable de conexión que permite transmitir las imágenes hasta un monitor externo. Cuando esté indicado, puede utilizarse un canal adicional que permita la introducción de instrumentos médicos para realizar manipulaciones o intervenciones diversas. De este modo, se facilita la labor del endoscopista para orientar el instrumento hasta el órgano o el lugar especificado, descubrir posibles anomalías en su estructura, tomar fotografías y extraer muestras y, en su caso, aplicar procedimientos terapéuticos para corregir los problemas observados.