Microelectrónica

    La microelectrónica es la rama de la electrónica que trata del estudio y la fabricación de componentes electrónicos de muy pequeño tamaño. En sentido estricto, se aplica a aquellos componentes y dispositivos que tienen dimensiones del orden de un micrómetro (millonésima de un metro) o inferior.

    Esta disciplina surgió como evolución lógica de la electrónica, a medida que los componentes y dispositivos utilizados se reducían de tamaño con el tiempo. De hecho, utiliza básicamente los mismos elementos cuyo diseño se sucedió a lo largo de la historia de la electrónica: transistores en sus distintas modalidades, condensadores, diodos, resistencias, amplificadores operacionales, inductores, etc.

    La miniaturización de los componentes dio lugar a dispositivos muy compactos cuya invención se remonta a los inicios de la década de 1950. El hecho desencadenante de la revolución microelectrónica fue el descubrimiento del transistor, en 1948, por los físicos estadounidenses John Bardeen, Walter Brattain y William Shockley. Los tres recibieron conjuntamente el Premio Nobel de física de 1956 en reconocimiento a la trascendencia de su hallazgo.

    Aun así, la verdadera eclosión de la microelectrónica tuvo lugar a raíz de la década de 1970. En esta ocasión, el hito fundacional de los avances fue el circuito integrado (CI), coloquialmente conocido como chip o microchip. Esta pequeña caja negra de la que sobresalen las patillas que permiten su interconexión con los restantes elementos electrónicos contiene en su interior un conjunto de componentes altamente compactados sobre una base o pastilla, normalmente de un material semiconductor. Los componentes de un circuito integrado cumplen las mismas funciones que los clásicos utilizados en electrónica, aunque cada vez con menor dimensión.

    La creciente destreza tecnológica hizo posible reducir progresivamente el tamaño de los componentes electrónicos y, con ello, aumentar la potencia de los circuitos integrados. Según los datos de los fabricantes, en 2008 cada línea conductora de uno de estos circuitos tenía una anchura estimada de 100 nanómetros (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro); en 2014, esta anchura se había logrado reducir a 14 nanómetros. De este modo, la evolución de la microelectrónica se ha adentrado en una progresiva vía de miniaturización que establece una trayectoria de continuidad con una de las disciplinas más fértiles de la ingeniería avanzada: la nanotecnología.