Objetos próximos a la Tierra (NEO)

    Se llama genéricamente objetos próximos a la Tierra a aquellos cuerpos del Sistema Solar cuya órbita los lleva a aproximarse a la Tierra más allá de un cierto límite. Estos objetos se conocen también por sus siglas NEO (del inglés, Near-Earth Object).

    De acuerdo con su definición, en algún momento de su trayectoria los NEO se acercan a menos de 1,3 unidades astronómicas del Sol, donde una unidad astronómica se define como la distancia media entre la Tierra y el Sol, aproximadamente igual a 150 millones de kilómetros. De este modo, los objetos NEO pueden llegar a aproximarse peligrosamente a nuestro planeta, con un riesgo de colisión cuyos efectos podrían ser devastadores.

    Se sabe que, en el pasado, el choque contra la superficie terrestre de cometas, asteroides y otros objetos de cierta envergadura llegados del espacio exterior provocó cambios muy importantes en la configuración del planeta en el plano geológico. Además, según las investigaciones estas colisiones tuvieron también un impacto biológico muy notable y favorecieron la desaparición de especies, tanto por la devastación directa como por los cambios climáticos duraderos que se le asociaron. Por ello, las instituciones científicas, entre las cuales destaca la estadounidense Agencia Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), y los gobiernos de los principales países del mundo llevan a cabo un escrutinio minucioso de los objetos próximos a la Tierra para determinar su posible peligrosidad para la evolución del planeta y para el futuro de la humanidad.

    De acuerdo con su naturaleza, los NEO se clasifican en meteoroides, asteroides y cometas. Se llama meteoroides a aquellos pequeños objetos de roca y metales que viajan por el espacio exterior cuyo tamaño está comprendido entre apenas unos granos de arena y un metro de anchura. Por su parte, los asteroides se consideran planetas menores y, en su mayor parte, se encuentran distribuidos en el cinturón de asteroides, en la región del espacio conocida como Sistema Solar interior, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Finalmente, los cometas son objetos rocosos y helados que se desplazan alrededor del Sol en órbitas extremadamente excéntricas; algunos de ellos, como el Halley, reaparecen en el firmamento de forma cíclica, mientras que otros han sido observados una sola vez en la historia humana.

    Según los cálculos y las observaciones realizados por la NASA y otras instituciones, se han descubierto más de catorce mil objetos de tipo NEO, de los cuales poco más de un centenar son cometas y el resto, asteroides. El número de meteoroides, muchos de ellos desprendidos de cuerpos planetarios de mayor tamaño, es incalculable. De estos objetos se ha estimado que unos 1.600 son asteroides potencialmente peligrosos.

    Dado el riesgo que entraña una posible colisión de un objeto NEO con la superficie de la Tierra se han puesto en marcha diversos proyectos para reducir al mínimo la amenaza que suponen. La primera acción emprendida es una observación minuciosa y sistemática de este tipo de objetos, en especial aquellos que por su dimensión podrían tener efectos muy destructivos en caso de impacto. En enero de 2016, la NASA anunció la creación de la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria, cuya misión consistiría en realizar un seguimiento de los objetos próximos a la Tierra con un radio superior a unos 30-50 metros.