Glaciología

    El hielo de un glaciar es de color azulado.

    Ciencia dedicada al estudio del hielo y de todos los fenómenos naturales con los que se encuentra relacionado. Se trata de una ciencia multidisciplinar, que abarca aspectos de la geofísica, la geología, la geomorfología, la geografía física, la meteorología, la hidrología, la biología y la ecología, entre otros campos de estudio. Ante semejante variedad no resulta extraño que las áreas de investigación de la glaciología resulten también muy diversas: el estudio de las glaciaciones pasadas y el establecimiento de pautas en tales procesos, el estudio de los glaciares, del movimiento del hielo y de las formas de vida relacionadas con el mismo, por ejemplo.

    Glaciar Perito Moreno, en la Patagonia.

    Dada la importante influencia que el hielo ejerce sobre la vida diaria en numerosas zonas del planeta, no es de extrañar que el interés del ser humano por el mismo se remonte muy lejos en la historia. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII cuando la glaciología comenzó a formarse como disciplina. El impulso de la misma se debe en gran medida al geógrafo y escritor ruso Mijaíl Vasílievich Lomonósov, conocido actualmente como el padre de la glaciología. Lomonósov participó en varias expediciones al ártico siberiano con el fin de efectuar estudios geográficos en la zona y en 1763 publicó la obra Breve descripción de las diferentes travesías en los mares del norte y demostración de la posibilidad de llegar a las Indias orientales atravesando el océano siberiano. En ella trazó una dinámica de los mares árticos y describió las trayectorias de desplazamiento de los icebergs, junto con las rutas más seguras para los barcos que debieran navegar por tales parajes.

    Es corriente que los glaciares continentales o de casquete polar desemboquen en el océano y viertan sobre él grandes bloques de hielo, llamados icebergs.

    La parte visible de un iceberg, la que sobresale del mar, es muy pequeña comparada con la que queda debajo del agua.

    Los glaciares, en su descenso, erosionan la tierra por donde pasan.