Sismología

    Rama de la geofísica encargada del estudio de los movimientos sísmicos y la propagación por el interior de la Tierra de las ondas elásticas relacionadas con los mismos. Se ocupa además de otros aspectos relacionados con los seísmos, ya sean consecuencia de los mismos, como los tsunamis, o bien su fuente, como los volcanes. Una variante es la paleosismología, dedicada al estudio de seísmos acontecidos en el pasado.

    Los terremotos o seísmos son movimientos bruscos y repentinos de la corteza terrestre, fruto de las tensiones propias de la dinámica interna del planeta. En determinadas zonas, como los límites de las placas litosféricas, las rocas de la corteza se encuentran sometidas a fuerzas que las llevan a deformarse elásticamente. Cuando ya no pueden continuar deformándose, se rompen o desplazan, liberando al mismo tiempo grandes cantidades de energía. Esta energía se transmite en forma de ondas concéntricas por el terreno, haciéndolo temblar. El punto del interior de la Tierra donde se origina el terremoto se conoce como hipocentro. Por otra parte, el epicentro es el lugar de la superficie terrestre donde primero se percibe el seísmo, o lo que es lo mismo, el primer lugar adonde llegan las ondas sísmicas. Su posición es perpendicular al hipocentro.

    Las ondas sísmicas son de tres tipos diferentes: P, S y L. Las ondas P o primarias son las más rápidas de las tres. Se propagan mediante una serie de compresiones longitudinales, al igual que un muelle. En consecuencia, los materiales a través de los que transitan experimentan variaciones de volumen: se expanden y se contraen en una dirección paralela a la del avance de la onda. Pueden propagarse en todo tipo de medios: sólidos, líquidos y gaseosos. Por otra parte, las ondas S o secundarias causan una deformación perpendicular a la dirección de propagación de las mismas. Ocurre algo similar a cuando se da una sacudida a una cuerda sostenida por sus dos extremos. Sólo se propagan en medios sólidos. Por último, las ondas L o superficiales se propagan por la superficie del terreno, al contrario que las anteriores, que lo hacen por su interior. También pueden desplazarse por la zona de contacto entre dos medios diferentes, como agua y roca o dos rocas de diferentes características. La deformación que causan en el terreno es similar a las ondas concéntricas que se forman cuando se lanza una piedra a un estanque. Son las causantes de los grandes daños producidos por los seísmos.

    Los terremotos se miden por su magnitud, mediante la llamada escala de Richter. Ésta se basa en la energía liberada por las rocas cuando se fracturan o, lo que es lo mismo, la relación entre la amplitud de las ondas generadas y su periodo. Es una escala exponencial; es decir, los terremotos de cada nivel generan ondas con una amplitud diez veces superior a la de los del nivel inferior. Se trata de una escala abierta, sin límite superior. El máximo valor registrado ha sido de 9,5.

    El sismógrafo es un instrumento que registra en una tira de papel las vibraciones sísmicas.

    El registro de las ondas sísmicas se realiza con unos aparatos llamados sismógrafos, capaces de registrar las vibraciones del terreno. Existen diversos tipos, dependiendo de las ondas que se deseen captar. El registro realizado por los sismógrafos se conoce como sismograma. Básicamente es una cinta de papel donde mediante una plumilla el aparato ha dejado constancia de las vibraciones. Puesto que los distintos tipos de ondas no se transmiten a la misma velocidad, llegan al sismógrafo en momentos diferentes. El retraso entre unos y otros permite determinar la distancia al epicentro, así como la profundidad del hipocentro.