Silúrico

    Tercero de los seis periodos geológicos en que se divide la era Paleozoica. Comenzó hace unos 440 millones de años y finalizó hace unos 415. Se divide, de acuerdo a algunos autores, en las épocas conocidas como llandovery y wenlock, que constituyen el silúrico inferior, y ludlow y pridoli, que forman el silúrico superior. Tales épocas, a su vez, se subdividen en edades, en función de los diferentes registros fósiles originados en los mismos. Otros expertos prefieren una división en tres épocas: inferior, media y superior. Este periodo fue definido en la década de 1830 por el geólogo escocés Roderick Murchinson, a partir de su estudio de un estrato con registros fósiles situado en el sur de Gales. Le dio nombre basándose en el de una antigua tribu celta galesa, al igual que el geólogo inglés Adam Sedgwick había hecho a la hora de nombrar el cámbrico. En 1835 ambos publicaron el texto On the Silurian and Cambrian Systems, Exhibiting the Order in which the Older Sedimentary Strata Succeed each other in England and Wales, que representó la base de la actual escala temporal geológica. Más tarde, sin embargo, ambos se enemistaron con motivo de la confusión acerca de un estrato que cada uno atribuía al periodo que él había definido. La controversia fue zanjada cuando Charles Lapworth lo situó en un periodo diferente e intermedio a ambos, el ordovícico.

    Durante el silúrico, Gondwana prosiguió su desplazamiento hacia el polo sur, mientras que los demás continentes comenzaron una deriva hacia el ecuador, donde posteriormente todos se juntarían para formar el supercontinente Pangea. El acercamiento de los continentes provocó un plegamiento y elevación de los sedimentos marinos, lo que dio lugar a la formación de grandes cadenas montañosas; proceso conocido como orogenia caledoniana.

    La temperatura global experimentó un ascenso respecto a la del ordovícico. Los glaciares que entonces se habían formado comenzaron a fundirse, lo que provocó un ascenso del nivel de las aguas. Todo el planeta experimentó un prolongado efecto invernadero. Se puede decir que el clima alcanzó una cierta estabilidad, tras las fluctuaciones erráticas que había experimentado durante periodos anteriores. La elevada temperatura de los mares fue causante de violentas tormentas, como evidencian los abundantes restos de conchas rotas de organismos marinos.

    La elevada temperatura de los océanos favoreció el desarrollo de la fauna marina. Aparecieron los primeros peces vertebrados, que pronto se diversificaron y desarrollaron mandíbulas. Proliferaron los escorpiones marinos, algunos de ellos de varios metros de longitud. Los braquiópodos, moluscos, briozoos y trilobites, aparecidos en periodos anteriores, continuaron siendo abundantes. Como acontecimiento especialmente destacable, los miriápodos comenzaron la conquista del medio terrestre. Los primeros fósiles de plantas terrestres, de tipo vascular, datan de este periodo.