Paleoceno

    Primera de las cinco épocas geológicas en que se divide el periodo terciario. Comenzó hace unos 65 millones de años y concluyó hace unos 55. Dispone de tres subdivisiones: daniense (65-62 millones de años), selandiense (62-59 millones de años) y tanetiense (59-55 millones de años).

    Durante el paleoceno continuó el proceso de deriva continental iniciado en periodos anteriores y que daría lugar a los actuales continentes. Laurasia no se había separado aún en lo que hoy en día son Europa, Norteamérica y Groenlandia. América del sur y del norte se hallaban separadas por un mar ecuatorial. Lo que antes había sido el supercontinente del hemisferio sur, Gondwana, había dado lugar a América del sur, África y la Antártida, que se separaban gradualmente. Por su parte, el subcontinente indio prosiguió su acercamiento hacia Laurasia. La colisión resultante originaría la cordillera del Himalaya. El clima dominante en el planeta fue templado y húmedo, experimentando un calentamiento progresivo desde comienzos de la época.

    El anterior periodo geológico, el cretácico, había concluido con una extinción masiva de especies en el planeta, de la que existen abundantes evidencias en forma de discontinuidades en el registro fósil. La desaparición de los dinosaurios, consecuencia de tal fenómeno de extinción, permitió durante el paleoceno un importante desarrollo de los mamíferos, el cual prosiguió en las épocas posteriores. Los principales mamíferos de esta época fueron los marsupiales, los insectívoros, los lémures, los creodontos y unos ungulados primitivos a partir de los que luego evolucionaron grupos diversos, como los caballos, los camellos, los cerdos y los rinocerontes. Muchas de las especies de mamíferos que entonces se podían encontrar se hallan extintas en la actualidad. El clima cálido imperante en el planeta favoreció, por otra parte, el desarrollo de los vegetales. Surgieron en este periodo especies modernas de plantas, como los cactus y las palmeras. Las plantas con flores proliferaron ayudadas de los insectos, cada vez más abundantes, que contribuían en el proceso de polinización.