Oligoceno

    Tercera de las cinco épocas geológicas en que se divide el periodo terciario. Comenzó hace unos 34 millones de años y concluyó hace unos 23. Dispone de dos subdivisiones: rupeliano (34-28 millones de años) y chattiano (28-23 millones de años). Se considera una época de transición entre el arcaico mundo del eoceno y unos ecosistemas más modernos, similares ya a los actuales. El comienzo de la época se vio marcado por un fenómeno de extinción que, se especula, pudo ser causado por el impacto de un gran meteorito en la región correspondiente a la actual Siberia, en las proximidades de la bahía de Chesapeake.

    Durante esta época, Sudamérica se desgajó por completo de la Antártida y se alejó de la misma, rumbo hacia América del norte. Esto favoreció que la Antártida quedara totalmente rodeada por agua y que, como consecuencia, su enfriamiento se acelerara. África se aproximó a Europa, achicando el antiguo mar de Tethys.

    El clima dominante fue cálido, no tan caluroso como el del eoceno. Las temperaturas prosiguieron su lento declive hacia la edad de hielo del final del periodo terciario.

    El nombre de la época, oligoceno, proviene del griego y se podría traducir como “poco nuevo”. Tal nombre hace referencia a la escasa diversificación que los mamíferos experimentaron, en comparación con épocas anteriores. La fauna, tanto terrestre como marina, se parecía cada vez más a la actual, si bien fue debido más a la extinción de especies que a la aparición de otras nuevas. Abundaron roedores, cánidos, primates, mastodontes, artiodáctilos y megaterios (perezosos gigantes). En Sudamérica, al hallarse aislada del resto de continentes, aparecieron especies propias. Respecto a la fauna vegetal, las angiospermas prosiguieron su proliferación y los bosques tropicales y subtropicales retrocedieron debido al descenso de temperaturas, a la vez que comenzaron a extenderse los pastos y los desiertos.