Albufera

    Albufera de Aveiro, en Portugal.

    Laguna litoral de agua salada o salobre, que se halla separada del mar por una lengua de arena. Acostumbra a disponerse a lo largo de la costa, paralelamente a la misma. Su nombre proviene del árabe y significa: «pequeño mar».

    Su formación es consecuencia de la colmatación de una bahía por los sedimentos aportados por el mar o una corriente fluvial. Los sedimentos se depositan, formando el cordón arenoso y cerrando la bahía. Las aperturas al mar suelen ser angostas y en algunos casos artificiales, obra del ser humano.

    Este tipo de accidentes geográficos se presentan en zonas costeras donde las mareas poseen escasa variación; en otro caso no sería posible la necesaria acumulación de sedimentos. Una vez que la albufera se ha formado, sedimentos ligeros continúan depositándose en ella. Como consecuencia de su escasa comunicación con el mar y de la abundancia de sustancias, las condiciones del agua suelen ser muy particulares en cuanto a temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y sólidos en suspensión, entre otros factores. Al mismo tiempo, las albuferas constituyen hábitats muy favorables para numerosas especies animales y vegetales.

    Ejemplos de albuferas son la de Mallorca, la más importante en todo el archipiélago de las Baleares y separada del mar por un cordón de dunas; la de Valencia, en el litoral mediterráneo español, declarada parque natural, y las albuferas de Adra, en la provincia española de Almería.