Embrague

Dispositivo que permite acoplar o desacoplar, a voluntad del operario, dos sistemas coaxiales, transmitiendo o interrumpiendo el movimiento de rotación de uno hacia el otro, sin necesidad de detener el componente motor.

Los embragues se hallan siempre intercalados entre ambos elementos, es decir, el que produce el movimiento y el que lo transmite. Hay, por tanto, dos situaciones: que los sistemas coaxiales se encuentren unidos o separados, denominándose ambos estados de embrague y desembrague, respectivamente.

Un ejemplo de empleo de estos mecanismos ampliamente conocido es el de los coches. En ellos, el giro del motor se transmite a las ruedas por medio del embrague y de la caja de cambios. El embrague, situado en la prolongación del cigüeñal, se encuentra como intermediario entre el motor y dicha caja. Ambos componentes están desacoplados o acoplados, según se pise o no el pedal correspondiente. También cabe un acoplamiento parcial si no se oprime a fondo el pedal, con lo que se puede regular la fuerza transmitida por el motor.

Los embragues deben ser dispositivos resistentes y flexibles. El primer requisito se desprende de la frecuencia con que se usan al funcionar la máquina, lo que implica un fuerte desgaste al que hay que hacer frente. El segundo hace referencia a la necesidad de aprovechar en su totalidad el giro del motor dentro de todas las posibilidades de revolución de éste.

Tipos de embragues

Los embragues pueden ser de diferentes tipos:

Embrague de dientes. El acoplamiento de los dos sistemas coaxiales se verifica mediante dos piezas que encajan entre sí, al haberse tallado en una de ellas unos resaltes y en la otra los huecos complementarios a éstos. Tiene el inconveniente de que el acoplamiento y desacoplamiento debe llevarse a cabo con el dispositivo motor detenido, ya que de lo contrario, al no coincidir resaltes y muescas, se produciría la rotura del mecanismo.

Embrague de cable. Sus componentes mecánicos son un cable, un cojinete de embrague y un diafragma. Cuando se pisa el pedal que acciona el mecanismo, se introduce una tensión en el cable, con lo que se desplaza el cojinete y se origina una deformación en el diafragma que desacopla el sistema. Cuando dicho pedal se suelta, retorna a su posición primitiva, desapareciendo la tensión del cable a la vez que el conjunto diafragma-cojinete recupera su situación inicial, quedando así embragado motor y receptor.

Embrague hidráulico. Actúa por medio de un líquido (generalmente un aceite), el cual se halla repartido entre dos cilindros de diferente diámetro conectados entre sí. Uno de ellos, el mayor, se denomina emisor o bomba, mientras que el otro recibe el nombre de receptor o bombín.

Cuando se oprime el pedal, se genera una presión en el cilindro emisor que se transmite al receptor, el cual actúa sobre el cojinete de embrague desacoplando el sistema. Cuando se deja de oprimir el pedal, la presión generada por la bomba desaparece y el motor queda nuevamente embragado.

Embrague de fricción. Se basa en la existencia de dos piezas, una ligada al elemento motor y otra al receptor de su movimiento, con un rozamiento tan intenso que, al adherirse, pasan a constituir un elemento único. La intensa fricción sirve para acoplar los ejes de ambos dispositivos y su unión o separación se verifica por medio de unos resortes que son accionados al pisar el pedal del embrague.

Hay dos variedades de este tipo de embrague: de disco y cónicos. En los primeros, los elementos en fricción son dos superficies circulares, mientras que en los segundos son dos cuerpos rugosos, con forma de tronco de cono.

Embrague automático. No requiere su accionamiento por parte del conductor. Posee una central electrónica que recibe e interpreta la información que le llega de la palanca de cambio de marchas cuando ésta es accionada por el operador. Dicha información es procesada y origina una señal que es enviada a un dispositivo hidráulico, el cual acciona el embrague.

Embrague electromagnético. Sus elementos son un componente fijo con un polvo metálico, un receptor unido al eje de la caja de cambios y con una bobina alimentada por una corriente continua procedente de la batería y distribuida por unas escobillas, y una central electrónica. Esta última recibe señales variables, según sea la velocidad del vehículo, la posición de la palanca de cambios, etc. En función de las mismas cambian de valor las corrientes de la bobina, accionando de esta manera el embrague.

Embrague unidireccional. Transmite el movimiento del motor sólo cuando su giro se realiza en un determinado sentido.

Embrague de sobremarcha. Su actuación se basa en la velocidad relativa de dos elementos de referencia. Son un tipo de embragues unidireccionales, por lo que si se invierte el sentido de giro del motor se bloquean. Un ejemplo de ellos son los utilizados en grandes grúas, en las que se verifica un bloqueo hacia atrás que impide la caída de la carga transportada.