Motor de dos tiempos

    Motor de combustión interna cuyo ciclo de funcionamiento se desarrolla en dos fases o tiempos.

    Sus elementos constitutivos fundamentales son un cilindro, dotado de un pistón que desliza en su interior y que se halla unido a un mecanismo de transmisión de movimiento (biela-manivela o cualquier otro); un elemento de ignición, llamado bujía, capaz de hacer saltar una chispa que inflame al combustible en el momento adecuado, y un cierre superior, denominado culata. Además, se hallan las lumbreras, conductos necesarios para permitir la entrada de combustible y la expulsión de los gases procedentes de la combustión del mismo.

    Las dos fases que constituyen el ciclo de funcionamiento de este motor son:

    1. Primera fase (admisión-compresión). Tiene lugar mediante un desplazamiento vertical ascendente del pistón. De esta manera, la cara superior del mismo, al moverse hacia la culata, comprime la mezcla de combustible y aire que se va a quemar, mientras que en la cámara que queda bajo su cara inferior tiene lugar el ingreso de carburante.

    2. Segunda fase (explosión-escape o de potencia-escape). En ella, una vez llegado el pistón al final de su carrera, la bujía emite una chispa que inflama al carburante comprimido, con lo que se produce una masa gaseosa que, al expansionarse, impulsa violentamente al pistón hacia abajo, a la vez que éste acciona las lumbreras de escape a fin de que puedan salir al exterior los gases originados. El movimiento del pistón es comunicado a un transmisor del movimiento que lo distribuye a los correspondientes órganos (ruedas, cuchillas, etc.).

    Una vez que el pistón ha llegado al punto inferior de su carrera, se abre la válvula o lumbrera de admisión y se inicia su marcha ascendente a fin de repetir el ciclo. El funcionamiento de estos motores exige una perfecta estanqueidad del cárter.

    El motor de dos tiempos se diferencia de su homólogo de cuatro tiempos (el habitualmente empleado para los automóviles) en un conjunto de rasgos, entre los que cabe mencionar:

    • No tiene válvulas, sino lumbreras que permanecen abiertas o cerradas según la posición que ocupe el pistón.

    • El cárter, que en los motores de cuatro tiempos tiene misión lubricante, actúa aquí como cámara de compresión.

    • Cada cara del pistón es activa, realizando una misión específica. En los motores de cuatro tiempos, sólo opera la cara superior.

    • En el motor de cuatro tiempos, la lubricación se realiza mediante un circuito destinado a este fin, en el que el aceite es impulsado por una bomba. En el de dos tiempos, el lubricante va mezclado con el combustible, siendo repartido por éste, ya que se mueve por todo el cilindro.

    En comparación con el motor de cuatro tiempos, este artilugio tiene sus pros y sus contras. Dentro de los primeros, puede citarse su sencillez, su ligereza, su regularidad y su economía. Entre los segundos, se halla la frecuencia con que se inutiliza la bujía, al acumularse en sus electrodos sustancias procedentes de la combustión del aceite añadido al combustible. Además, tienen, por su ciclo de funcionamiento, una potencia limitada.

    Su bajo precio (siempre en comparación con los de cuatro tiempos), su versatilidad y su ya mencionada ligereza le hacen adecuado para motores fuera borda, segadoras domésticas, motosierras, ciclomotores, etc. Algunos fabricantes de automóviles han producido modelos basados en este tipo de motores, pero las escasas prestaciones que presentaban les han restado toda posibilidad de mercado.