Anemia

Aspecto blanquecino de los glóbulos rojos en una muestra de sangre afectada de anemia.

La anemia es una alteración de la sangre caracterizada fundamentalmente por la disminución del nivel de hemoglobina que puede traducir una pérdida importante de glóbulos rojos. Aunque el nivel de hemoglobina presente en la sangre cambia de forma normal en todas las personas debido a los más diversos factores, puede considerarse que por debajo de ciertos umbrales existe una disfunción grave que pone en peligro la salud y, en ocasiones, la vida.

Tipos de anemia

La anemia se puede clasificar, según su etiología, en los siguientes tipos:

Anemia por falta de hierro en la alimentación: es la más corriente y la que presenta una menor gravedad. Es también denominada anemia ferropénica.

Anemia aplásica y hemolítica: implican un descenso brusco de los niveles tanto de glóbulos rojos como de hemoglobina. Son las más peligrosas para la salud, pudiendo llegar a causar la muerte del paciente en casi el 90% de los casos.

Anemia megaloblástica y macronormoblástica: componen el grupo de las anemias hipercrómicas. En este caso la manifestación anémica se debe a la carencia grave de vitaminas como la B12.

Etiología

Las anemias más habituales son debidas a una alimentación de mala calidad con bajos niveles de hierro. La escasa ingestión de este mineral no es algo exclusivo de los países pobres, sino que incluso en el mundo desarrollado, determinados hábitos culinarios resultan propicios para la aparición de esta enfermedad. En Estados Unidos, uno de los países con menor consumo de hierro por habitante, la incidencia de este género de anemias es considerablemente superior al de otros países con costumbres culinarias distintas.

Además de la falta de hierro, se pueden señalar como factores desencadenantes de la anemia las siguientes causas:

- Las hemorragias frecuentes, como las de la menstruación en las mujeres o algunas afectaciones del aparato digestivo.

- El componente genético, sobre todo en las anemias normocrómicas.

- La ingestión de sustancias tóxicas o la exposición a radiaciones, como los rayos X.

- Las disfunciones del sistema inmunitario, que produce anticuerpos que atacan por error a las células sanas del organismo, entre ellas también las de la sangre.

- La disminución del proceso vital de las células de la sangre debida a trastornos originados generalmente en la médula ósea.

- Problemas gástricos para la absorción de nutrientes esenciales como la vitamina B12 y el ácido fólico.

Sintomatología

A pesar de la gran variedad de tipos de anemia y de sus múltiples causas, la sintomatología es común a todas ellas, así como los efectos generales sobre el organismo.

La persona anémica comienza por sentir una debilidad más o menos acusada. Es característica a este respecto la sensación de pesadez y falta de fuerza en las piernas. La piel y las mucosas se van tornando paulatinamente más pálidas según se desarrolla la enfermedad. Los movimientos se hacen pesados y requieren un gran esfuerzo. El corazón se acelera ante el menor motivo (taquicardia) y cuesta más trabajo respirar. Si la anemia progresa aparecerá fiebre. En algunos casos el sistema nervioso puede verse afectado, por lo que el paciente tenderá a sentir vértigos y mareos, dolores de cabeza y, en casos extremos, alteraciones en el normal funcionamiento neurológico.

Tratamiento

Dada la variedad de causas, igualmente distintos son los tratamientos. En general, lo más adecuado es adoptar medidas preventivas, ya que resulta mucho más sencillo evitar esta enfermedad que curarla. De ahí la importancia de una alimentación adecuada. Si existen antecedentes familiares, lo mejor es acudir regularmente al médico para realizar un seguimiento.

Una vez desarrollada una anemia hipercrómica, el tratamiento consistirá en determinar y eliminar la causa de la enfermedad. Esta labor se complementará con la ingestión, durante el tiempo necesario, de aportes vitamínicos específicos. Para las anemias normocrómicas se requiere un aislamiento total respecto al agente que ha originado el trastorno, mientras que las anemias hipocrómicas, fundamentalmente la producida por falta de hierro, pueden solucionarse aumentando el aporte de este mineral en los alimentos.

No obstante, primero hay que determinar con claridad que la falta de hierro en la dieta es realmente el origen de la anemia. Después, se trata de averiguar por qué se pierde hierro, para eliminar la causa última de la enfermedad.

La anemia es una enfermedad recurrente, es decir, que presenta tendencia a manifestarse de nuevo al cabo de cierto tiempo. Por ello el tratamiento, en muchas ocasiones, debe prolongarse en el tiempo.