Anorexia y bulimia

    La anorexia nerviosa es un trastorno psíquico que produce un rechazo de los alimentos por temor al aumento de peso y que puede conducir a un estado de extrema inanición, con peligro de muerte. Quienes la padecen suelen hacer uso abusivo de las dietas de adelgazamiento y del ejercicio físico y, con frecuencia, se inducen vómitos o toman purgantes sin prescripción médica. En estrecha asociación con esta alteración se presenta a veces la bulimia, caracterizada por episodios de ingestión rápida y compulsiva de grandes cantidades de comida, seguidos de vómitos autoinducidos o purgas mediante laxantes, como en el caso de la anorexia.

    Se trata de dos manifestaciones de un mismo trastorno psicoemocional, relacionado según algunos expertos con dificultades para desvincularse del entorno familiar o con la existencia de rígidas estructuras familiares, si bien su origen y sus causas han dado lugar a muy diversas hipótesis. Afectan de manera mayoritaria a jóvenes de edades comprendidas entre los 10 y los 25 años. A lo largo de las últimas décadas se ha producido un notable incremento de este tipo de trastornos, predominante en mujeres, si bien la incidencia de la anorexia y la bulimia masculinas ha aumentado también en época reciente. En el plano social, el incremento de su prevalencia se relaciona con la actual tendencia a la idealización de la delgadez como modelo de belleza corporal.

    En la segunda mitad de la década de 2000 se registraron iniciativas tendentes a eludir las exposición y la publicidad de este tipo de referentes, mediante medidas como la imposición de un límite mínimo para el índice de masa corporal de las modelos de alta costura o la prohibición de la difusión de imágenes publicitarias que ofrezcan la extrema delgadez como ideal estético.

    La prevención de la anorexia y la bulimia se basa en el diagnóstico lo más precoz posible del trastorno, lo que no siempre resulta fácil, ya que es posible confundir estas alteraciones con, por ejemplo, una transitoria pérdida de apetito debida a otras causas.

    El tratamiento se centra en medidas de terapias conductuales y farmacológicas (las primeras suelen arrojar resultados más favorables), orientadas al restablecimiento del peso y a la reintegración de las personas afectadas en sus pautas normales de alimentación y de vida familiar y social.