Amnesia

La amnesia, más que una enfermedad en sí misma, es un síntoma que puede aparecer por diversas causas. Se caracteriza por la pérdida completa de la memoria. Las personas que la padecen pierden los recuerdos, incluso llegan a no saber quiénes son. Existen dos tipos de amnesia: la total y la parcial. La primera se refiere a una pérdida de memoria completa, y la segunda, a la falta de recuerdos referidos a un determinado periodo de tiempo de la vida de la persona que la padece.

Causas posibles de la amnesia

La amnesia puede aparecer como consecuencia de un traumatismo en la cabeza (por ejemplo, después de un accidente de tráfico), tras padecer una enfermedad cerebral (como en el caso de un tumor cerebral o en las degeneraciones o muerte progresiva de los tejidos que se producen con la edad), y también pueden aparecer cuando una persona sufre un gran impacto emocional (también llamado shock) o está sometida a una gran tensión (estrés) independientemente de los motivos que lo produzcan.

Manifestaciones

Cuando la amnesia es secundaria a un traumatismo de la cabeza, la persona suele perder el sentido y se queda inconsciente durante cierto tiempo. En los casos más leves, la pérdida de memoria es temporal, de corta duración y consiste en que no recuerda nada de lo que ocurrió desde unos minutos antes del accidente hasta horas o días después del mismo. En la mayoría de estos casos, no queda ninguna secuela, es decir, la persona queda curada totalmente, y, una vez restablecida de su trastorno, puede continuar con una vida totalmente normal.

En los casos en que la causa es una enfermedad cerebral o la intoxicación por determinadas sustancias o drogas, puede ir apareciendo una pérdida de memoria progresiva, y la persona empieza olvidando hechos antiguos. En estos casos, como lo que existe es una afectación progresiva de las neuronas (que son las células nerviosas encargadas de realizar las funciones del cerebro, entre ellas la función de recordar cosas o tener memoria), entonces sí que a la larga se producirá un deterioro más o menos grave del sujeto y de sus funciones intelectuales.

Cuando la causa de la amnesia es el estrés, también suele ser temporal y las personas suelen tener una pérdida de memoria completa, sin poder incluso autoidentificarse; así, su conducta suele ser extraña. Cabe citar a este respecto los casos de la llamada amnesia histérica, desencadenada por un hecho o imagen que da lugar a un estado de shock.

En los casos de demencia senil (degeneración progresiva de las neuronas por el propio deterioro debido al proceso natural del envejecimiento), también pueden mezclarse episodios de locura con episodios de amnesia. Hay que destacar que la amnesia que se produce en las personas mayores se caracteriza por tener una memoria muy lúcida respecto a hechos, historias o situaciones ocurridas en el pasado lejano, mientras que olvidan con gran facilidad las cosas que han hecho o los acontecimientos recientes.

Medidas preventivas

Salvo en los casos en los que la amnesia se debe a un proceso de degeneración progresiva del sistema nervioso, como ocurre en la amnesia senil, es difícil marcar unas pautas de precaución para evitar la aparición de la amnesia, ya que suele asociarse a hechos accidentales.

En los casos de amnesia senil, la medida más eficaz es el tratamiento médico previo con sustancias que dilatan las arterias y permiten que la sangre llegue más fácilmente al cerebro. Esto no impedirá la aparición de la pérdida de memoria, pero puede ayudar a que el proceso no sea demasiado rápido.

Por último, en los casos en que se produce por intoxicación alcohólica o por otras sustancias tóxicas, la medida indicada consiste, obviamente, en retirar y evitar el consumo de tales sustancias.