Queísmo

    El queísmo es la incorrección gramatical consistente en la ausencia de la preposición de ante la conjunción que, en las proposiciones subordinadas sustantivas que desempeñan la función de complemento del nombre, del adjetivo o de régimen. Muchas veces se produce para evitar cometer dequeísmo.

    Por ejemplo, es incorrecto decir:

    En el aeropuerto nos informaron que el vuelo sería puntual.

    La ausencia de la preposición de es incorrecta porque en este caso la proposición subordinada sustantiva desempeña la función de complemento de régimen del verbo principal –informar rige dicha preposición–.

    También es inadecuado decir, por ejemplo:

    Estoy seguro que vendrás al concierto.

    La ausencia de la preposición de es incorrecta porque en este caso la proposición subordinada sustantiva desempeña la función de complemento de adjetivo –acompaña a la palabra seguro–.

    En cambio, la ausencia de la preposición de ante la conjunción que es correcta en las proposiciones subordinadas sustantivas que no desempeñan la función de complemento del nombre, del adjetivo o de régimen. Por ejemplo,

    El profesor nos pidió que opináramos sobre ese tema.

    En este caso la ausencia de la preposición de ante la conjunción que es correcta porque introduce una proposición subordinada sustantiva de complemento directo –éste nunca está precedido por preposición, a excepción de a en caso de que aluda a persona–.

    El empleo de la preposición de permite distinguir dos verbos, con significados distintos. Por ejemplo, deber (expresa obligación) y deber de (indica suposición o probabilidad) o advertir (“percibir” u “ordenar”) y advertir de (significa “avisar”). Así, es correcto decir, por ejemplo:

    Juan debe (“tiene que”) prepararse para la prueba con tiempo suficiente.

    Mi madre me advirtió (“me ordenó”) que no llegara tarde.

    En cambio, es incorrecto decir, por ejemplo:

    Juan debe estar (“quizá esté”) tomando café

    Nos advirtieron (“nos avisaron”) que las aulas estarían cerradas.

    En los primeros ejemplos el significado de los verbos no requiere el empleo de la preposición de, mientras que en los segundos sí lo requiere –los verbos con el segundo de los significados rigen con preposición-.