Choque de civilizaciones

    Teoría planteada por Samuel Huntington en su libro The clash of the civilizations (1996) según la cual los conflictos del siglo XXI no estarían protagonizados por las ideologías sino por las civilizaciones.

    La teoría de Huntington sólo puede comprenderse a la luz de los acontecimientos de la década de 1990. La desmembración del bloque comunista y la crisis económica que vivió la Federación Rusa a partir de 1991, convirtieron a los Estados Unidos en la única superpotencia mundial. Contaban con los mayores recursos militares, con la economía más fuerte (a pesar de algunas recesiones que mostraban sus puntos débiles) y sobre todo, había ganado la larga “guerra fría”; su sistema democrático y capitalista se había mostrado como el más fuerte.

    Esto provocó un espaldarazo definitivo al mundo occidental y especialmente a los Estados Unidos, lo que llevó a algunos autores, como Francis Fukuyama, a hablar del “fin de la historia”, en tanto que se presuponía, al iniciar la década de los 90, que el mundo viviría un feliz desarrollo gracias al sistema capitalista. Contra esta visión optimista del futuro, autores como Huntington arrojaron algunas sombras al afirmar que los conflictos no desaparecerían sino que se transformarían y cambiarían su base ideológica por una cultural.

    Las tesis de Huntington han contado desde entonces con numerosos seguidores y detractores. Entre los primeros se encuentran los miembros del ala dura de la derecha estadounidense, quienes han visto en el concepto del “choque de civilizaciones” una forma de redefinir el papel de los Estados Unidos en el exterior ante la caída de la Unión Soviética. Fruto de esta redefinición, suave al principio y más intransigente en el cambio de centuria, fueron las decisiones de frenar la expansión del presidente iraquí Saddam Hussein (1979-2003) o declarar la guerra al fundamentalismo islámico (intervención en Afganistán).

    Otros líderes mundiales, sin embargo, apoyan las tesis de Fukuyama y consideran que el conjunto de las naciones mundiales debe actuar simplemente como árbitro en la resolución de conflictos internacionales y promover el diálogo intercultural con el objetivo de favorecer la distensión. Fruto de este punto de vista es la llamada Alianza de Civilizaciones promovida, entre otros, por el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan.