Paleolítico superior americano

Periodo de la prehistoria americana que se desarrolló hace entre 12.000 y 7.000 años. Se caracterizó por la superación de los modelos protolíticos y el desarrollo de nuevas técnicas industriales que permitieron la fabricación de herramientas más complejas y eficaces como la talla bifacial (tallado de piedra por dos caras) o la producción de lascas (láminas cortantes).

El hombre del paleolítico era muy semejante al ser humano actual. Los hallazgos más importantes son los restos de Midland, de entre 9.270 y 7.100 años de antigüedad; el llamado “hombre de Tepexpán”, en México, y los restos de Lagoa Santa, en Brasil, con una antigüedad de entre 12.000 y 10.000 años.

Los grupos que vivieron en este periodo, conocidos como paleoindios, se especializaron en la caza de grandes mamíferos, aunque también capturaban peces, aves y animales de menor tamaño. Para cazar ahuyentaban a las manadas, llevándolas hasta desfiladeros sin salida o acantilados en los que esperaban cazadores apostados. Este trabajo requería que el grupo de cazadores fuera numeroso y que cada individuo tuviera una función, lo que implica, a su vez, una organización social más compleja que en el protolítico, el periodo anterior.

En cuanto a las herramientas de piedra, los especialistas han hallado diferencias notables entre el paleolítico norteamericano y el de Mesoamérica y América del Sur.

Paleolítico superior en Norteamérica

Hace unos 12.000 años, los glaciares todavía cubrían casi la mitad de América del Norte, aunque poco a poco se fueron retirando, dejando tras de sí un paisaje de tundras, praderas y bosques. Los grupos humanos se especializaron en la captura de mamuts, mastodontes, bisontes o caballos. Para ayudarse en la caza, las poblaciones de Norteamérica desarrollaron dos grandes complejos o industrias líticas:

Complejo Old Cordilleran. Se caracteriza por puntas con forma oval, llamadas bipuntas, trabajadas por las dos caras.

Complejo de las Llanuras. Se caracteriza por un trabajo más elaborado de la piedra, con técnicas de pulido más complejas como la percusión y la presión. Los diferentes tipos de herramientas y formas de fabricación han hecho a los especialistas dividir este complejo en tres secuencias:

Secuencia Llano (hace entre 12.000 y 10.200 años). Caracterizada por dos tipos de puntas: Sandía y Clovis. Las Clovis, que fueron las primeras en extenderse por todo el continente, estaban diseñadas para cazar grandes animales.

Secuencia Folsom (hace entre 11.000 y 10.000 años). Sus puntas, más pequeñas, derivan de las puntas Clovis. Su uso, asociado a la caza del bisonte, quedó restringido a las Grandes Llanuras. Se fabricaron, además, cuchillos, raederas, perforadores, etc.

Secuencia Plano (hace entre 10.000 y 8.000 años). Compuesta por puntas trabajadas por las dos caras, con forma de lanza.

Puntas realizadas por la cultura Clovis, una de las más características del paleolítico superior americano.

Paleolítico Superior en Mesoamérica y Sudamérica

Principales yacimientos paleolíticos sudamericanos.

Los cazadores especializados de América del Sur y Mesoamérica también desarrollaron, como los del norte, dos modos diferentes de fabricar herramientas de piedra:

Cultura de la lasca, el buril y las puntas ovaladas. Se desarrolló hace entre 14.000 y 10.000 años. En Sudamérica, esta cultura se define por los complejos de El Jobo (Venezuela), Chivateros (Perú) y Tagua-Tagua (Chile). Estos grupos fabricaron buriles, raederas y herramientas bipuntas, utilizando el método de percusión, es decir, golpeando una piedra con otra hasta configurar un filo cortante.

Cultura de puntas bifaciales. Se desarrolló hace entre 11.000 y 8.000 años. En esta cultura aparecen dos tipos de puntas, asociadas a la caza de mastodontes, ciervos, camélidos, caballos y perezosos:

Puntas cola de pescado. Desarrolladas hace entre 9.000 y 6.000 años. Tienen forma ovalada y una pequeña extensión en un lado, con la típica forma de cola de pez. Trabajadas a presión o a percusión, aparecen en yacimientos como Huanta (Perú), El Inga (Ecuador) o Cueva Fell (Chile).

Puntas foliáceas. Desarrolladas hace entre 8.000 y 7.000 años. Tienen forma de lanza o de hoja, trabajadas a presión o percusión. Generalmente son de dos puntas y no llevan ningún tipo de acanaladura o estría. Se han encontrado sobre todo en Lauricochay Chivateros (Perú), El Jobo (Venezuela) y Ayampitín (Argentina).

El arte de los cazadores

El primer arte americano se caracteriza por desarrollarse sobre paredes rocosas de cuevas o abrigos naturales, generalmente mediante grabado, aunque también se utiliza la pintura. Los artistas representan figuras animales y humanas, motivos geométricos y escenas de caza. Cuando son pintadas, las figuras se realizan en negativo, o bien como siluetas, con colores rojo o negro.

En la Baja California se han encontrado figuras de cérvidos, siluetas humanas, líneas y formas de soles. En Lauricocha y Toquepala (Perú) se representaron escenas de caza. Por último, en la Patagonia los especialistas han distinguido hasta tres fases o estilos diferentes, en los que se representan manos –en positivo o negativo– y animales, escenas de caza y danza de gran realismo y, en una etapa final, figuras geométricas.