Cine (cinematografía)

Fotograma de la película El pianista, de Roman Polanski.

El cine o cinematografía, puede definirse como el arte, la industria y la técnica consistente en la captura y proyección de fotografías que se mueven sobre una pantalla. En su expresión, concurren la técnica industrial y la capacidad artística.

El cine, como medio de expresión, representa un paso adelante respecto a la fotografía, puesto que incorpora el movimiento a las imágenes, pero, en su aspecto técnico, ambas disciplinas guardan mucho en común. De hecho, una película de cine no es más que una sucesión de numerosas fotografías individuales. Entre estas fotografías existen pequeñas diferencias, de modo que cuando son proyectadas seguidas se crea una ilusión de movimiento.

Esta ilusión de movimiento se basa en una propiedad que posee el ojo humano, conocida como principio de persistencia retiniana. Cuando una imagen llega a la retina del ojo, una señal nerviosa es enviada al cerebro, donde dicha imagen se procesa. Pero si la imagen desaparece repentinamente, el envío de señales al cerebro se prolonga todavía durante un breve periodo de tiempo. Debido a esto, si a continuación ante el ojo aparece una imagen diferente, el cerebro no percibirá que se ha producido un salto, sino que “verá” esta nueva imagen como una continuación de la anterior. Esta persistencia posee una duración aproximada de una décima de segundo, aunque puede ser mayor en la oscuridad. Es por este motivo que en las salas de cine las luces están apagadas durante la proyección.

Lo que hace una cámara cinematográfica es tomar las suficientes fotografías por segundo para que, cuando éstas sean proyectadas, el principio de persistencia retiniana permita verlas no como una sucesión de imágenes estáticas, sino como imágenes provistas de movimiento. En la época del cine mudo, cuando las cámaras eran accionadas manualmente, el número de fotografías o fotogramas por segundo era de 16; hoy día se emplean 24 o 25.

Secuencia de fotogramas de una película de animación.

El soporte para los fotogramas es similar al empleado en fotografía, salvo que cuenta con una longitud mucho mayor. Se trata de una película de celuloide transparente recubierta de una capa fotosensible de bromuro de plata. En los laterales dispone de unas perforaciones para que los sistemas de arrastre de la cámara y el proyector puedan desplazarlo. Los formatos o anchuras de película más habituales son 8, 16 y 35 mm.

La proyección de las películas se lleva a cabo sobre una superficie blanca, o pantalla. Para ello se emplea un proyector. Éste hace pasar el celuloide por delante de un foco a la velocidad necesaria para que el principio de persistencia retiniana tenga lugar. Cuando las proporciones de la imagen proyectada son las mismas que las de los fotogramas, se dice que el formato de proyección es normal. En el caso del formato llamado cinemascope, o panorámico, las proporciones de la imagen en la pantalla son mayores que las de los fotogramas. Este efecto se consigue gracias a unas lentes especiales, llamadas anamórficas, que en el momento del rodaje comprimen las imágenes y durante la proyección las devuelven a sus proporciones originales.

El lenguaje cinematográfico

El cine emplea un lenguaje de comunicación que difiere en gran medida del de otras artes. Mientras que en la escultura, por ejemplo, las obras sólo se desarrollan en el espacio que ocupan, es decir, no cambian ni se mueven con el paso del tiempo, y las obras musicales sólo lo hacen en el tiempo, las cinematográficas hacen un uso simultáneo tanto del tiempo como del espacio.

Una película se compone de una sucesión de diferentes planos, cada uno de los cuales es filmado de forma independiente, en ocasiones con grandes intervalos de tiempo entre ellos o en lugares muy diferentes. Sin embargo, es necesario que el espectador sea capaz de relacionar cada plano con el siguiente y percibir así la película como una continuidad. Para que esto sea posible es necesario un uso preciso del espacio y el tiempo dentro de la película.

Fotograma de Titanic, de James Cameron, filmada en cinemascope.

En lo referido al espacio, a fin de que el espectador pueda seguir adecuadamente la narración, cuando se produce el paso de un plano a otro hay ciertos elementos que es necesario respetar. Algunos de estos elementos son la luz, el vestuario de los actores y la dirección de las miradas de éstos. Por ejemplo, si en un plano se muestra a un personaje en una habitación y es de día, entra luz natural por la ventana, y a continuación, sin que en la narración haya un salto espacial o temporal, se pasa a un plano diferente, el tipo de luz en la habitación deberá seguir siendo el mismo, el actor irá vestido del mismo modo y si había comenzado un movimiento en el plano anterior, lo continuará en el nuevo. Si alguno de estos factores cambiara, si de repente fuera de noche, los muebles hubieran cambiado de sitio o el personaje tuviera una apariencia distinta, se produciría la confusión del espectador. Éste concluiría que los dos planos no se desarrollan en el mismo lugar o bien que ha habido un salto de tiempo en la historia.

En el control del espacio dentro de la película, para saber dónde se encuentra cada personaje o elemento de la acción en cada momento, son cruciales los ejes. Los ejes son unas líneas imaginarias que unen a los personajes o bien que indican la dirección de sus movimientos. Si dos personajes están frente a frente, conversando, hay un eje entre ellos que los une. Si el protagonista de una película está corriendo, la dirección en la que lo hace sirve para indicar un eje. Para que el espectador no se desoriente, es normal que la cámara siempre se sitúe al mismo lado de los ejes, aunque haya movimientos de cámara o cambios de plano.

En el ejemplo de los dos personajes hablando, la cámara se emplazará a un lado del eje existente entre ambos. De este modo, uno de los personajes quedará a la izquierda de la imagen y el otro a la derecha. Si la cámara se saltara el eje y se colocara al otro lado, el personaje que antes estaba a la izquierda de la imagen ahora estaría a la derecha, y viceversa, lo que haría pensar al espectador que sus posiciones han cambiado. Respecto al caso del protagonista que corre; la cámara se situará a un lado del eje trazado por la dirección de su movimiento. En esa situación el personaje siempre se desplazará, por ejemplo, de izquierda a derecha de la imagen. Si la cámara se saltara el eje, en la imagen el personaje correría ahora de derecha a izquierda. La impresión sería la de que ha dado media vuelta y corre en dirección contraria a la de antes.

Ya se ha mencionado que la no permanencia o el cambio de los elementos de la imagen en el paso de un plano a otro puede ser un indicador de que se ha producido un salto temporal. Éste es un método habitual para indicar el paso del tiempo en el cine. A la hora de comprender el manejo del tiempo en el lenguaje cinematográfico es imprescindible tener en cuenta que, en la gran mayoría de los casos, el tiempo de la proyección, es decir, la duración de la película, es mucho menor que el tiempo de la narración. Las historias narradas pueden desarrollarse a lo largo de varios días, meses o años, mientras que la duración de la película tan sólo ronda las dos horas. Dicho de otro modo, la película únicamente muestra una pequeña parte de los hechos ocurridos durante el tiempo de la narración. Esto hace que sea necesario dejar claro cuándo ocurre cada cosa.

El modo más habitual de reflejar el paso del tiempo es que los hechos de la película se muestren en su orden cronológico, y a ser posible, siguiendo una relación de causa y efecto para poder asociarlos. En el caso de que entre dos planos haya un espacio de tiempo narrativo, que se omitan los hechos de la historia que tienen lugar entre uno y otro, se dice que hay una elipsis. Las elipsis permiten no mostrar partes que no resultan relevantes dentro de la historia para centrarse en lo importante.

Fotograma de El padrino III, de Francis Ford Coppola, película que utiliza asiduamente el recurso del flashback .

En la práctica, el paso de tiempo entre dos planos se indica con los fundidos a negro y con los encadenados. En un fundido a negro se intercala entre dos planos otro en negro. La sensación que se produce es la de un “cambio de capítulo”, de un salto en el tiempo. Los encadenados por el contrario indican que entre un plano y otro existe una continuidad. Son el resultado de un proceso de montaje mediante el cual la imagen de un plano desaparece al mismo tiempo que aparece la del siguiente.

Existen también otros recursos temporales que permiten, cuando la narración lo requiere, abandonar el orden cronológico y mostrar acontecimientos que transcurren en el pasado o bien en el futuro de la narración. Un salto al pasado es conocido por flashback, mientras que el salto al futuro, que resulta menos habitual, recibe el nombre de flashforward. Los flashback sirven para aclarar hechos del pasado que son necesarios para la comprensión de lo que ocurre en el presente de la narración, mientras que los flashforward pueden emplearse para mostrar algo que va a ocurrir más adelante y crear así una expectativa.

Géneros cinematográficos

El cine puede tratar todos los temas posibles, de forma individual o bien combinándolos. Sin embargo, la mayoría de películas puede circunscribirse en una u otra de las siguientes categorías:

Western.

Cine épico y de aventuras.

Cine bélico.

Cine de terror.

Ciencia-ficción.

Musical.

Comedia.

Cine negro.

Cine social.

Melodrama.

Cine de animación.

Documental.