Elementos de la comunicación

    El emisor es el sujeto que elabora y envía el mensaje, el individuo que inicia el proceso de comunicación. Para ello, en primer lugar elige un mensaje, lo codifica y lo envía, seleccionando un código que facilite la transmisión de la información. Esta información la recibe el receptor, que es el destinatario del proceso de comunicación que ha iniciado el emisor. Su función es recoger e interpretar el mensaje, así como cerrar el proceso mediante la recepción, descodificación y aceptación de la información. Puede responder a través de otro mensaje, con lo que retroalimenta al emisor. El mensaje es la representación de una idea. Contiene la información que el emisor transmite al receptor y está formado por símbolos verbales (orales o escritos) y claves no verbales. El mensaje emitido y el recibido no siempre son el mismo ya que la codificación que realiza el emisor y la descodificación del receptor, pueden hacerlo variar según los puntos de vista de cada uno.

    Elementos que intervienen en el acto comunicativo

    Además, en el proceso de comunicación interviene el código. Éste es el sistema de signos relacionados entre sí y de reglas de construcción con el que se fabrica o codifica el mensaje. Hay muchos tipos de códigos: el idioma español, el lenguaje de los sordomudos, el código de circulación, etc. Cuando se codifica el mensaje, debe hacerse de forma sencilla, organizada y coherente para facilitar su comprensión. Si se escribe una carta, por ejemplo, las palabras tienen un orden preciso en cada frase para su correcta interpretación. Este sistema de signos con el que está cifrado el mensaje debe ser compartido por el emisor y el receptor.

    Para que llegue de forma plena el mensaje es imprescindible que exista un canal. El canal es la vía por la que circula el mensaje, es decir, el elemento físico que establece la conexión entre emisor y receptor. Puede ser el medio natural, como el aire por el que se transmiten las palabras, o un medio técnico como el teléfono. En cualquier caso, debe ser percibido a través de los sentidos del receptor (oído, vista, tacto, olfato y gusto).

    No todos los canales poseen la misma capacidad para transmitir la información. Un documento financiero tiene una capacidad de transmisión baja, mientras que una conversación entre dos personas tiene una capacidad alta puesto que involucra tanto comunicación verbal como no verbal.

    Por último, para que este proceso sea totalmente satisfactorio, son necesarios el referente y el contexto. El referente es la realidad externa a la que se refiere el mensaje. Cuando se comunica, la intención es ofrecer información sobre una realidad que se convierte en idea en la mente y se plasma en un signo o conjunto de signos para ser enviada, una vez codificada, al receptor. En cambio, la situación o contexto es el conjunto de factores y circunstancias que rodean el acto de comunicación en el que se produce el mensaje y que debe ser conocido por el emisor.

    Contextos que influyen en el proceso comunicativo.

    Se pueden establecer tres tipos de contextos que influyen significativamente en el proceso comunicativo. El contexto situacional está formado por las circunstancias espaciales y temporales en las que se produce el acto comunicativo: puede no ser lo mismo decir una frase en una iglesia que en un colegio, o por la mañana que de madrugada. El contexto sociohistórico, a su vez, hace referencia al conocimiento de la época en la que se producen los mensajes mientras que el contexto lingüístico atañe a lo dicho antes o después de un enunciado, lo que puede condicionar su interpretación. Estas circunstancias que rodean al hecho comunicativo permiten comprender el mensaje en su justa medida ya que la relación entre las palabras que se emiten y su entorno facilita el entendimiento de lo que se quiere expresar.

    Intencionalidad

    Un acto que se realiza de un modo tan rutinario como el de comunicar puede parecer bastante sencillo. Sin embargo, está formado por un conjunto de elementos que se interrelacionan de forma compleja y que de hecho, han sido objeto de estudio en diferentes épocas para comprender su funcionamiento en profundidad.

    Si bien el proceso comunicativo fue estudiado primero dentro del contexto de la teoría lingüística, a partir de 1950 surgió una verdadera ciencia de la comunicación y la información. En una época en la que los medios de comunicación, los llamados mass media , estaban en pleno apogeo, las múltiples investigaciones que se llevaron a cabo sobre ellos dieron como resultado el creciente interés por conformar una doctrina científica específica que abarcara el campo de la comunicación.

    Son muchas las corrientes científicas que han investigado el complejo proceso de comunicación. Profesores como Harold Lasswell, Nixon Schramm o Bruce Westley establecieron diversos diagramas de referencia para estudiarlo y así, por ejemplo, el profesor Lasswell sintetiza el proceso en una sencilla fórmula:

    A partir del diagrama de Laswell, al que luego aplicó algunos cambios Nixon, se han desarrollado la mayoría de los estudios de comunicación.

    Pese al fuerte desarrollo de los sistemas visuales potenciados por la televisión, el sistema verbal o lingüístico sigue siendo el código por excelencia en la comunicación humana y el más utilizado en los mensajes. Sin embargo, es un sistema más complejo de lo que podría parecer ya que intervienen en él una serie de factores que deben ser tenidos en cuenta.

    Antes de construir el mensaje, el emisor decide que el receptor debe saber o hacer algo; surge lo que se ha llamado “el motivo de la comunicación”. Es decir, para iniciar el proceso de intercambio de información ha de existir un estímulo o impulso que lleve al emisor a enviar un mensaje. Por otra parte, si quiere conseguir sus objetivos, el emisor tendrá que elaborar un mensaje adecuado al medio que utiliza y al tipo de público al que se dirige. Si un profesor se dirige a sus alumnos de cinco años escribiendo fórmulas matemáticas en la pizarra, el proceso comunicativo habrá fallado porque el mensaje y el medio son inadecuados, ya que los niños no entenderán nada. Finalmente, el receptor puede modificar su conocimiento o conducta a causa del mensaje recibido, por lo que el mensaje no es sólo un conjunto de signos, sino que también refleja las intenciones del emisor y la relación social que se establece.