Dibujo técnico

El dibujo técnico es una modalidad particular de dibujo que tiene como finalidad representar un objeto de un modo preciso e inequívoco. A diferencia de lo que ocurre en el dibujo artístico, la belleza visual de un dibujo técnico no posee importancia; sí que la tiene, en cambio, la exactitud de la información que proporciona. Resulta por tanto evidente que es una disciplina muy diferente a la del dibujo artístico. También se diferencia de éste en el hecho de estar sujeto a una normativa y en el uso de unas herramientas especiales (escuadras, cartabones, transportadores de ángulos y compases).

Dibujo técnico de bombarderos soviéticos

Boceto, croquis y vistas ortogonales

A la hora de llevar a cabo un dibujo técnico, se puede proceder siguiendo varios pasos, de complejidad creciente. El primero consiste en la realización de un boceto del objeto que se desea representar. Es decir, un dibujo aproximado, sin excesiva precisión, que facilite una primera idea del objeto. Lo habitual es que los bocetos se tracen a mano alzada: empleando sólo el lápiz, sin ayuda de reglas, compases ni otros instrumentos propios del dibujo técnico. Pueden introducirse ciertos elementos informativos, que proporcionen información sobre el objeto. Estos elementos pueden ser sombreados que destaquen el volumen o notas con datos sobre las dimensiones, partes o materiales.

El siguiente paso es el croquis. Se diferencia del boceto en que posee una mayor precisión. En el croquis ya no basta con facilitar una idea general del objeto, sino que hay que mostrar cómo es éste desde diferentes puntos de vista: alzado, planta y perfil. Para su realización se emplean instrumentos de dibujo técnico.

Vistas ortogonales de un edificio y señalamiento de sus cotas

Un paso ya muy próximo al dibujo final consiste en el trazado de las vistas, o proyecciones, ortogonales del objeto. Estas proyecciones facilitan información precisa de cómo es el objeto desde diferentes puntos de vista. El método que se ha de seguir es primero, imaginar el objeto situado sobre el papel, de forma que sus caras queden, unas en posición paralela al papel, y otras en perpendicular. Para trazar el alzado, se escoge el punto de vista que proporcione mayor información del objeto. En una casa, por ejemplo, sería la vista de su fachada principal. Se gira el objeto de modo que el lado que se ha escogido como alzado se sitúe paralelo al papel. A continuación se trazan unas líneas visuales que pasen por los vértices del objeto y sean perpendiculares al papel (plano de proyección). Con esta información, se traza sobre el papel la proyección del alzado del objeto. Para realizar la planta, se gira el objeto 90° hacia arriba respecto a la posición anterior. La planta, en el ejemplo de una casa, es la vista de ésta al mirarla desde arriba. En este caso, se repite la proyección de los vértices y el trazado sobre el papel. Finalmente, para obtener el perfil, se vuelve a la posición del alzado, la primera de todas, y se gira el objeto 90° hacia la izquierda. En una casa, el perfil corresponde a la vista de su costado y para plasmarla, se debe repetir la proyección de los vértices y el trazado sobre el papel.

Las cotas

Las cotas son el paso final en la realización de un dibujo técnico. Son un conjunto de líneas y cifras emplazadas en las vistas ortogonales de un objeto y que facilitan información sobre las dimensiones del mismo. Se componen de líneas auxiliares, de cota, límites de cota y cifras de cota. Las primeras, las líneas auxiliares, se trazan perpendicularmente a las aristas del objeto. Las líneas de cota se trazan paralelamente a las aristas e indican el espacio del que se va a dar información sobre su dimensión. Los límites de cota consisten en unas marcas en forma de puntas de flecha sobre las líneas de cota. Por último, las cifras de cota son valores numéricos, habitualmente expresados en milímetros, que indican la dimensión de la arista. Se sitúan en posición centrada y sobre la línea de cota cuando ésta es horizontal; cuando es vertical, a su izquierda y en sentido ascendente.

La acotación de un dibujo técnico ha de realizarse de modo riguroso, puesto que es mucha la información que depende de ella. Para evitar errores y ambigüedades, el proceso se realiza siguiendo una serie de normas establecidas.