Funciones del lenguaje

    El lenguaje es la facultad, característica del ser humano, de compartir pensamientos y sentimientos a través de sonidos articulados; también se refiere al conjunto de signos lingüísticos que permiten la comunicación.

    Funciones del lenguaje según el elemento de la comunicación al que hacen referencia

    El lenguaje tiene una finalidad comunicativa. Además de la intención inicial de comunicar un mensaje, puede usarse para desempeñar muchas funciones y, tal como estableció Roman Jakobson en la década de 1960, los actos comunicativos pueden manifestar varias funciones al mismo tiempo, aunque una de ellas sea la predominante. De esta forma, se distinguen seis funciones principales.

    Función representativa. A través de esta función se informa sobre un contenido que se transmite, pudiéndose realizar de distintas formas. Cuando lo que se transmite en el proceso de comunicación es información sobre la realidad se trata de una función representativa referencial. En este caso, el elemento de la comunicación en el que se centra es el referente (“El coche es azul”). La función representativa también puede ser imaginativa si se transmite una información inventada (“Las hadas viven en el bosque”) o metalingüística si el referente es el propio lenguaje (“El artículo precede al sustantivo”). En este último caso, el aspecto de la comunicación en el que se centra es el código. Los recursos utilizados son una entonación neutra, sin signos de expresividad y un léxico sencillo, adecuado, sin oraciones recargadas.

    Función fática. Recibe también el nombre de función de contacto. El objetivo de ésta consiste en dar comienzo, prolongar o concluir el proceso comunicativo, así como asegurar que el canal de comunicación que se usa funciona adecuadamente. El elemento de la comunicación en el que se centra es el canal, como refleja el enunciado “¿Se me entiende bien?”. Para ello, se utilizan preguntas cortas y expresiones simples a fin de comprobar si el destinatario recibe bien el mensaje.

    Función expresiva. Se utiliza esta función, también llamada emotiva, cuando la intención del emisor es dar a conocer sus sentimientos y emociones personales, por lo que el elemento comunicativo en el que se basa es el propio emisor. Los recursos que se suelen emplear son formas verbales en primera persona y entonaciones exclamativas o interrogativas. Un ejemplo de ello sería la frase “¡Cómo me gusta este lugar!”.

    Función apelativa. Es una función que tiene como objetivo prioritario que los enunciados que emite el interlocutor tengan una repercusión directa en el receptor e influyan en su comportamiento. Busca influir en el destinatario o llamar su atención, por ejemplo, mediante frases como “Siéntate a mi lado”. Para conseguirlo se utilizan exclamaciones, formas verbales en segunda persona y verbos en modo imperativo. En este caso el componente del proceso comunicativo en el que se centra la atención es el receptor.

    Función poética. Es una función estética cuya finalidad es expresar un enunciado con belleza a través del código y sus recursos o crear textos y expresiones literarias, como, por ejemplo, “Este disco es la meca de la música”. Se usan las técnicas características del lenguaje literario, como un lenguaje cuidado, metáforas, palabras selectas, etc. El elemento central sobre el que se basa esta función es el propio mensaje.

    Función metalingüística. Su finalidad es dar una explicación sobre aquellos aspectos que se refieren al propio código, a la lengua. En esta función se utilizan términos precisos, sin ambigüedades, y enunciados claros. Se basa, por tanto, en un elemento del proceso comunicativo esencial, como es el código empleado. Un ejemplo de ello sería la sentencia “Los adjetivos expresan características del sustantivo”.