Préstamo lingüístico

Los préstamos son voces no latinas que se han añadido al vocabulario castellano en distintos momentos de la historia. Las más numerosas son las de origen prerromano, los germanismos y los arabismos.

Las voces prerromanas provienen fundamentalmente del celta y del euskera o vasco (barro, camino, pizarra o izquierda). Los germanismos se adoptaron sobre todo a partir del siglo V. El carácter belicoso de estos pueblos se plasma en el significado de muchos de los términos introducidos: yelmo, dardo, guerra, espuela, espía y estaca son algunos ejemplos. Posteriormente, siete siglos de convivencia hicieron que las palabras árabes se incorporaran masivamente al castellano. Cerca de cuatro mil términos aparecen hoy en los diccionarios, más de un 15% del léxico castellano actual; entre ellos, acequia, álgebra, azúcar, jinete, albañil, zanahoria, almohada, cifra, taza, arroz, alcalde, azulejo, etc.

Ya de forma más tardía, en la edad media, aparecieron galicismos como coraje, hereje, deleite o dama. Durante el Renacimiento, se incorporaron italianismos como bronce, campeón, novela o capricho y americanismos como café, patata, cacao, chocolate, tiburón o canoa, aportaciones de las lenguas indígenas del Nuevo Mundo. Ya en el siglo XX, del mundo anglosajón proceden préstamos como champú, fútbol, líder o club. En total, un altísimo porcentaje de préstamos a los que se han de sumar además lusismos, catalanismos, galleguismos y un largo etcétera.

Extranjerismo

Los extranjerismos, también llamados xenismos, son préstamos lingüísticos que todavía no han sido totalmente asimilados, y que por tanto no se han incorporado al léxico. Esto sucede cuando su uso es limitado o cuando ya existe una voz castellana para el mismo significado. Éste es el caso de las voces inglesas camping o parking, equivalentes en el castellano a campamento y aparcamiento, respectivamente.

Neologismo

Los neologismos son vocablos o giros nuevos de una lengua. Surgen para hacer frente a las nuevas necesidades que aparecen en la realidad, especialmente en el ámbito tecnológico y en el científico. Los neologismos son o bien préstamos de muy reciente adquisición o bien están compuestos por elementos de origen griego o latino como, por ejemplo, amniocentesis o microcirugía, ambas de origen griego e introducidas recientemente en el diccionario.