Soldadura (escultura)

    La soldadura es una técnica escultórica utilizada para realizar esculturas que se componen de varias partes, elaboradas independientemente, y que luego son ensambladas. La unión mediante soldadura, aplicada a metales, consiste en fundir y posteriormente juntar las superficies que se desean unir. Para ello se emplea una antorcha de oxiacetileno, además de una pequeña cantidad adicional de metal fundido. Los materiales más empleados en este tipo de esculturas son los metales, entre los que destacan el hierro, el aluminio, el plomo y el cobre.

    Hierro. Se trata de un metal dúctil y tenaz. Para esculpir con hierro se calienta éste hasta la temperatura a la que se vuelve maleable. Posteriormente se le da forma golpeándolo o cortándolo. El procedimiento recibe el nombre de forja.

    Aluminio. Como material de escultura, el aluminio es muy reciente. Debido a su dificultad de obtención y elevado coste, no comenzó a emplearse hasta mediados del siglo XX. Es un metal de color gris mate, inoxidable, blando y ligero. Una vez pulimentado posee un gran brillo.

    Plomo. Se trata de un metal pesado y excepcionalmente blando. Sin embargo, su resistencia a la corrosión ha hecho que sea utilizado para obras que han de estar en contacto con agua, como las fuentes.

    Bronce. Desde la antigüedad ha sido uno de los metales más utilizados en escultura. Posee un color rojizo y es dúctil y maleable. Las esculturas de pequeño tamaño se realizaban golpeando y cortando directamente el metal. Un método algo más sofisticado consistía en fundirlo y verterlo en un molde que le daba una primera forma. Luego, una vez frío, mediante golpes se le dotaba de la forma final.