Modelo atómico de Rutherford

    Propuesta teórica desarrollada por el británico Ernest Rutherford en 1911 con la que trataba de explicar la composición interna del átomo.

    La gran aportación del modelo atómico propuesto por el británico Ernest Rutherford en 1911 fue la determinación de que el átomo poseía un núcleo central, en el que se concentraba la carga positiva, alrededor del cual giraban los electrones, de forma similar a la que lo hacen los planetas en torno al Sol, por lo que fue denominado modelo planetario.

    La hipótesis de Rutherford nació de las investigaciones sobre radiactividad que desarrollaba en la Universidad de Manchester. Observó que cuando la radiación emitida por un elemento radiactivo se somete a la acción de un campo magnético se desdobla en tres haces, a los que denominó con las tres primeras letras del alfabeto griego. Los rayos alfa son partículas de carga positiva con una masa equivalente a unas siete mil veces la del electrón; los beta son haces de electrones, y los gamma radiaciones de tipo electromagnético, puesto que el campo magnético no las desvía. Rutherford diseñó un experimento en el que una lámina fina de oro era bombardeada con partículas alfa, constatando que la mayor parte de ellas la atravesaban sin modificar su dirección, algunas se desviaban ligeramente y unas pocas rebotaban de nuevo hacia la fuente de la que habían partido.

    Los resultados de la experiencia le llevaron a la formulación de un modelo en el que predomina el espacio vacío, que sería el atravesado por los rayos que no alteran su dirección. En dicho modelo, la carga positiva se acumula en un núcleo central, que produce la desviación de los rayos que se le aproximan y el rebote de las que chocan contra él. Los electrones negativos que equilibran la carga del núcleo se suponen en movimiento orbital en torno a él, con una velocidad que compensa la atracción electrostática ejercida, evitando así que los electrones sean atraídos por el núcleo.

    Este estándar atómico fue completado por el propio Rutherford cuando, en 1918, descubrió el protón, partícula elemental de carga positiva, de masa 1.836 veces mayor que la del electrón. Más tarde, la falta de coincidencia entre la masa y la carga de los átomos se solventaría postulando la existencia de una partícula neutra, el neutrón, de igual masa que el protón y cuya existencia fue demostrada en 1932 por el británico James Chadwick, al bombardear átomos de berilio con partículas alfa.

    El modelo de Rutherford sería reemplazado en poco tiempo por el elaborado por el danés Niels Bohr. Este nuevo modelo solucionaba los dos principales inconvenientes del anterior, el cual no explicaba adecuadamente la formación de los espectros atómicos y como contradecía las leyes del electromagnetismo de Maxwell. Según ellas, una carga eléctrica en movimiento, como el electrón, emite de forma continua energía en forma de radiación, por lo que indefectiblemente llegaría un momento en el que el electrón, perdiendo de manera progresiva esa energía, sería atraído por el núcleo.