Biomas acuáticos de transición

Estos biomas suelen caracterizarse por la presencia de plantas desarrolladas y aguas poco profundas, en las que la luz alcanza el fondo con facilidad y permite el crecimiento de especies vegetales enraizadas en la tierra, pero con desarrollo predominantemente aéreo. Se distinguen dos zonas de transición, unas entre ecosistemas acuáticos y terrestres, como los humedales de agua dulce, y otras entre aguas dulces y saladas, como los estuarios y las lagunas litorales.

Humedales de agua dulce

Los humedales de agua dulce son tierras que permanecen cubiertas de agua durante buena parte del año, por lo que la vegetación que en ellos crece debe tolerar bien la inundación. Existen cuatro tipos de humedales: los pantanos, los marjales, los bosques de ribera y las turberas. En los pantanos predominan los árboles y los arbustos leñosos; los marjales son lugares ricos en plantas herbáceas, como las gramíneas y las juncáceas; los bosques de ribera son formaciones boscosas que se inundan al desbordarse los ríos en cuyas orillas se encuentran; las turberas, por último, son humedales cenagosos, donde el elemento vegetal más importante es el musgo, sobre todo del género Sphagnum.

Los humedales tienen gran importancia ecológica por su riqueza vegetal y piscícola, por ser con frecuencia lugar de parada en las rutas de las aves migratorias y porque actúan como elementos de control de inundaciones, al retener el exceso de agua y drenar después poco a poco las aguas acumuladas. Sin embargo, su extensión se ha reducido de forma drástica en las últimas décadas por ser uno de los ecosistemas más sensibles a la contaminación, la sequía y la sobreexplotación de acuíferos.

Los humedales suelen caracterizarse por la gran variedad vegetal y faunística que albergan.

Los estuarios: marismas y manglares

Los principales biomas de transición entre aguas dulces y saladas son los estuarios, lugares en los que el agua de los ríos entra en contacto con el mar. En ellos el agua dulce fluvial tiende a situarse en capas superficiales sobre la masa de agua salada, aunque, debido a los vientos, las diferencias de salinidad y otras causas, se dan fenómenos de recirculación y mezcla de ambos estratos, lo que origina las denominadas aguas salobres.

Los estuarios se encuentran entre los biomas más fértiles. Su elevada productividad se debe, entre otras razones, a las mareas, que favorecen la circulación de nutrientes, a la gran extensión de aguas superficiales en las que penetra la luz y al arrastre de los nutrientes de las riberas y el fondo del río. Cuando la sedimentación induce la formación de amplias masas de tierras bajas entre las que el río fluye por varias ramas, el estuario se convierte en delta. Por su parte, si el aporte de agua dulce es escaso, lo que se forma es un estero.

En las márgenes de los estuarios suele haber marismas, áreas pantanosas con abundante vegetación herbácea y notable variedad de peces, invertebrados, aves y otros animales.

En las regiones tropicales, el equivalente a las marismas son los manglares. Se trata de ecosistemas en los que predomina el mangle, árbol de unos tres o cuatro metros, con raíces aéreas que surgen de los tallos y penetran en el terreno para fijar la planta al lodo del fondo; dichas raíces estabilizan los sedimentos y frenan la erosión del litoral en zonas tropicales. Los manglares presentan, además, una importante riqueza faunística.

Los estuarios son biomas muy fértiles debido al encuentro de aguas dulces y saladas.

Lagunas de litoral

Las lagunas litorales son masas de aguas superficiales separadas total o parcialmente del mar por barreras de terreno, por lo general arenoso o de tipo coralino.

En zonas de clima cálido, este tipo de lagunas suele perder por evaporación mucha más agua de la que recibe por el drenaje del terreno. En estos casos, el agua del mar entra y repone la pérdida hídrica en la laguna, y a veces este intercambio hace que el agua de las lagunas presente valores de salinidad elevados, en ocasiones incluso superiores al mar adyacente.

En general, las lagunas presentan una vegetación de plantas de ribera, enraizadas en ocasiones en el agua pero con tallos aéreos. Por otra parte, se trata de medios de elevada productividad, al igual que los estuarios, ya que en ellos abundan los peces y las aves acuáticas.

Las lagunas litorales tienen una gran variedad faunística tanto en su superficie como en la barrera coralina que las delimita.