Pastizal (bioma)

    Reses en un pastizal.

    Los pastizales son biomas constituidos por tierras en las que la vegetación está formada por una cubierta más o menos continua de hierba. Puede considerarse que se trata de un ecosistema de climas templados equivalente a la sabana, si bien algunos ecólogos diferencian con claridad ambos biomas. El factor principal que suele tenerse en cuenta para distinguir la sabana del pastizal tropical es la presencia de árboles, prácticamente inexistentes en este último y que en cambio caracterizan, aun sin grandes masas arbóreas, el paisaje de sabana.

    El clima de las regiones de pastizal presenta ciertas variaciones en función de la latitud y la altura sobre el nivel del mar, pero, en general, en los pastizales templados es de veranos cálidos e inviernos fríos (aunque sin valores extremos), mientras que en los pastizales tropicales las temperaturas medias son más elevadas y uniformes.

    El pastizal es uno de los biomas que ocupa una mayor extensión en el mundo, aunque se debe tener en cuenta que ello es, en buena parte, culpa de la intervención del ser humano, que ha modificado muchos entornos naturales para establecer en ellos tierras de pastizal destinadas a la alimentación del ganado o al cultivo (los cereales, por ejemplo, corresponden a este tipo de bioma). En cuanto a su distribución geográfica, los pastizales de tipo tropical se encuentran en el Sahel africano y en Australia y los de clima templado se extienden por zonas de Norteamérica, la Argentina, Uruguay y Brasil, así como por las grandes llanuras euroasiáticas.

    En el caso de los pastizales americanos hay que distinguir, además, dos grandes ecosistemas que cubren extensas áreas del centro de Norteamérica y la parte meridional de Sudamérica. Se trata, respectivamente, de las Grandes Praderas de los Estados Unidos y de la Pampa argentina.

    Las primeras se extienden entre las Montañas Rocallosas (o Rocosas) y el río Mississippi. Se trata de inmensas llanuras con vegetación herbácea que, antes de la llegada del hombre blanco, constituían el hábitat natural de las grandes manadas de bisontes. Más tarde, al ser la gran mayoría trasformadas en tierras de cultivo, las Grandes Praderas se convirtieron en una de las principales áreas cerealeras del mundo. Por su parte, la Pampa es la extensa llanura, casi desprovista de masa arbórea, que se extiende en el centro de la Argentina desde los Andes a la costa atlántica. Los llanos y algunos altiplanos adyacentes de Uruguay y la Patagonia presentan características ecológicas semejantes, pero no se les suele designar con este nombre, que sí se da, en cambio, a algunos altiplanos de las zonas fronterizas entre la Argentina, Chile y Bolivia. La Pampa, que ha experimentado también una importante transformación agrícola y ganadera, concentra cultivos de trigo, lino, maíz y plantas forrajeras y, sobre todo, enormes explotaciones de ganado bovino.

    El suelo de los pastizales es en general rico en nutrientes, ya que la parte aérea de las plantas herbáceas que lo forman muere una vez cumplido cada ciclo estacional, mientras que las raíces y los rizomas quedan bajo la superficie en estado latente. Así pues, la materia orgánica procedente de los tallos aéreos del pasto pasa a los suelos, donde se acumula en una capa inferior a la superficial en los pastizales más secos, y en estratos más profundos en los húmedos, al ser arrastrados por lixiviación por las aguas de lluvia.

    Es precisamente la riqueza en nutrientes del suelo de este tipo de biomas el principal enemigo de los pastizales silvestres. Las buenas condiciones para el cultivo hacen que gran parte de ellos se hayan convertido en tierras de labranza. Se estima, por ejemplo, que en torno al 90% de las Grandes Praderas del centro-este de los Estados Unidos, en su día pastizales naturales, se han convertido en regiones de cultivo o en áreas colonizadas por la creciente urbanización.

    La flora de los pastizales incluye una amplísima variedad de plantas herbáceas, entre las que predominan las de la familia de las gramíneas.

    Tradicionalmente, la fauna del pastizal silvestre presentaba un conjunto de especies características, diferenciadas según los entornos geográficos, aunque, como se ha dicho, la intervención del hombre ha condicionado el desarrollo de este bioma también en el aspecto zoológico. Por ejemplo, en la Pampa abundaban unos ciervos característicos muy diezmados en la actualidad. Otras especies originales de este medio son roedores, armadillos, zorros y un ave endémica, la rea, similar al ñandú y al avestruz. En las praderas norteamericanas también hubo animales que llegaron a ser símbolos de este tipo de entorno, como el gran bisonte americano. Especies frecuentes en los pastizales son conejos, liebres, tejones y diversos tipos de aves y reptiles.

    Con independencia de su localización en el mapamundi, es característico de todos los pastizales el hecho de que la biomasa total de invertebrados supere con creces a la de los grandes vertebrados, salvo en las zonas en las que hay extensos rebaños de ganado.

    Los pastizales se caracterizan por ser grandes masas de hierba con escasos árboles.