Aguas oceánicas

Se conoce como aguas oceánicas a la parte de la hidrosfera correspondiente al agua de los mares y los océanos. Estos cubren casi las tres cuartas partes de la Tierra, con una profundidad media de 3.800 metros. Resulta evidente, por tanto, que representan el mayor depósito de agua del planeta. Aunque se diferencie a los mares y océanos mediante distintos nombres, en realidad forman una capa continua, sin verdaderas separaciones entre ellos.

El agua de los océanos constituye la principal fuente del ciclo hidrológico. Se evapora por la acción del Sol, forma nubes y regresa a la superficie, sobre zonas diferentes del océano o bien en regiones continentales, en forma de lluvia. Posteriormente el proceso de escorrentía devuelve el agua al océano. Esto quiere decir que, aunque la cantidad de agua presente en los océanos permanece constante, no se trata en realidad siempre de la misma agua, sino que la materia líquida se encuentra sujeta a una continua renovación.

Los océanos cuentan con una enorme influencia en el clima. Actúan como reguladores de la temperatura atmosférica. Cuando hace mucho calor aportan agua evaporada, lo que, al formar nubes y producir precipitaciones, trae como consecuencia que la temperatura vuelva a descender.

Su efecto es especialmente apreciable en las regiones continentales costeras, donde el clima es más moderado que en las regiones interiores, más secas y con unas variaciones térmicas más acusadas. Las corrientes oceánicas contribuyen también al clima local merced a su aporte de agua cálida o fría.

Olas, mareas y corrientes

Al margen del ciclo hidrológico, el agua de los océanos está siempre desplazándose. Realiza tres tipos fundamentales de movimientos: las olas, las mareas y las corrientes. Las primeras son ondulaciones, de mayor o menor tamaño, que tienen lugar en la superficie, especialmente en las cercanías de las costas, y que son efecto del viento. Las olas no representan un verdadero transporte de agua, dado que trazan una trayectoria circular de reducidas dimensiones.

Las mareas, por su parte, son subidas o bajadas del nivel de las aguas que se producen varias veces al día como consecuencia de la atracción gravitatoria ejercida por el Sol y la Luna. Su efecto resulta más notable en las costas de los mares abiertos que en las de los cerrados, como el Mediterráneo. Sin embargo, el mayor desplazamiento de las aguas

oceánicas es el ocasionado por la presión de las corrientes, las cuales hacen circular grandes masas de agua de unas zonas del planeta a otras.

En las aguas oceánicas, según aumenta la profundidad desciende la temperatura. La media en los fondos es de unos 3 ºC.