Ciencias de la Tierra

Conjunto de disciplinas científicas interrelacionadas que se ocupan del estudio sistemático de las propiedades y composición de la Tierra. Cada una de ellas está especializada en un área de conocimiento y, por tanto, sus objetivos de estudio, así como los métodos y técnicas utilizados, varían según sus propias necesidades.

En conjunto, estas disciplinas persiguen comprenderlos fenómenos que tienen lugar en el planeta, ya sea centrándose en sus aspectos físicos y químicos para comprender su estructura o en sus características externas y su evolución a lo largo de los eones.

Los estudios que se realizan en torno a la Tierra son muy complejos y comprenden desde las hipótesis sobre la estructura y composición de su núcleo hasta la investigación de la atmósfera gaseosa que la envuelve. Ello ha llevado a desarrollar diferentes áreas de especialización dedicadas a cada objeto de análisis. Así, el conjunto de ciencias de la Tierra tiene como finalidad describir y comprender el planeta en el que se desarrolla la vida humana. Estos conocimientos, acumulados a lo largo de la historia en especialidades como la geografía, la oceanografía, la geología, la meteorología, la topografía o la cartografía, permiten definir un marco para entender los fenómenos naturales.

No se trata únicamente de reunir un cuerpo de conocimientos teóricos con los que satisfacerla curiosidad del hombre sobre el entorno en el que vive. Las ciencias de la Tierra tienen un componente eminentemente práctico, dado que sus conclusiones y datos concretos son válidos para buscar el bienestar de la humanidad, mejorar el medio físico en el que vive y garantizar un aporte suficiente de los recursos naturales.

Disciplinas y especialidades

El análisis y comprensión de la Tierra, su estructura, sus materiales y su dinámica de evolución son objeto de un estudio científico creciente en complejidad. En tiempos recientes, este estudio se ha materializado en un compendio de disciplinas interconectadas que exhiben cada vez un mayor grado de especialización. La geografía es una de las más antiguas, aunque a ella se añaden otras de cuño más reciente como la geología, la oceanografía o la meteorología.

Buena parte de estas disciplinas tienen su origen como especialidad científica en el siglo XIX. Esta centuria se distinguió por un extraordinario avance del conocimiento físico del planeta y de su diversidad humana, en buena medida como fruto del periodo de los grandes descubrimientos de la navegación y la exploración geográfica.

Actualmente, muchas de estas ciencias han alcanzado una indudable mayoría de edad. Sus cultivadores tienen a su disposición numerosas técnicas y metodologías de estudio y observación, que emplean desde los procedimientos más rudimentarios de "catas" de terreno y trabajo de campo a imágenes fotográficas y en movimiento tomadas desde satélites o recreadas por potentes sistemas informáticos.

Otras especialidades versan sobre determinadas áreas de conocimiento de la Tierra. Por ejemplo, la hidrología se dedica al estudio de este elemento en su estado líquido y la glaciología estudia las acumulaciones de nieve y hielo en la superficie terrestre. Afín a la meteorología, que investiga la atmósfera y sus fenómenos, la climatología se ocupa de los distintos climas del planeta.

En el estudio de las rocas se distinguen disciplinas como la mineralogía, que cataloga los minerales; la geoquímica, centrada en la composición química de las rocas, y la geofísica, que trata de las características físicas de las rocas terrestres. Finalmente, astronomía, biología y antropología son disciplinas complementarias que ahondan en la comprensión de la Tierra en su relación con el cosmos, los seres vivos que la pueblan y la especie humana analizada desde un enfoque cultural amplio.