Clasificación climática de Köppen

    Sistema de categorización y tipificación de los climas ideado por el alemán Wladimir Peter Köppen. Es una de las muestras de uso más extenso de clasificación empírica de los climas. Fue propuesta en 1918 por el climatólogo y botánico Wladimir Peter Köppen y, posteriormente, revisada por sus seguidores hasta los años sesenta. En ella sólo se emplean valores de precipitaciones y temperaturas y no se tienen en cuenta los mecanismos esencialmente climáticos.

    Grandes regiones climáticas según Köppen.

    Su método se basa en la combinación de diferentes parámetros climáticos de forma empírica. Cada clima viene definido por unos valores medios de temperaturas y precipitaciones. Sin embargo, no tiene en cuenta otros elementos como la dinámica de la atmósfera o las causas de los movimientos de aire, aunque es un sistema que permite asignar cada espacio a un grupo climático. El sistema parte de la idea de que la vegetación es un importante indicador del clima y permite establecer los límites climáticos de cada región.

    Para realizar una primera clasificación de los climas por zonas, se usan letras mayúsculas. Se establecen así climas cálidos o tropicales lluviosos (A), secos (B), templados (C), fríos (D), polares (E), de montaña (G) y de alta montaña (H), estos dos últimos producto de la influencia de la orografía.

    Tipos de climas según Köppen.

    Los climas A comprenden un grupo de climas cálidos cuya principal característica es la ausencia de una estación invernal. Las temperaturas no bajan de 18 °C. En este conjunto existen dos subgrupos: climas hipertropicales o ecuatoriales (Af), tropicales o de sabana tropical (Aw) y climas sobre los que se desarrolla la pluvisilva (Am).

    El grupo de climas B está compuesto por climas secos en los que la evaporación supera a las precipitaciones. Como consecuencia, no hay cursos fluviales permanentes. Se subdividen en clima de estepa (Bs) y de desierto (Bw).

    Los climas C son de tipo templado y con temperaturas en el mes más frío inferiores a 18 °C, aunque nunca por debajo de −3 °C. Los climas D son también templados, si bien con la diferencia de que sus inviernos se distinguen por ser más extremos, con temperaturas inferiores a −3°C. En los periodos de verano se superan los 10 °C.

    Por su parte, el grupo de climas E está formado por climas polares, en los que no existe la estación estival. A lo largo del año, las temperaturas medias se sitúan por debajo de los 10 °C. Los climas E se subdividen en climas de tundra (Et) y de hielos perpetuos (Ef). En los primeros, la media mensual puede superar los 0 °C; en los segundos nunca se dan temperaturas por encima de cero.

    Finalmente, en la denominación de climas G se agrupan los climas de montaña. Los climas H son de alta montaña, propios de zonas por encima de 3.000 m de altitud.

    Como complemento a esta clasificación, el sistema de Köppen introduce una serie de letras minúsculas que indican los diferentes regímenes pluviométricos: f para simbolizar la ausencia de una estación seca; s, verano seco; w, invierno seco, y m, un régimen pluviométrico de tipo monzónico. Asimismo, se usa una tercera letra minúscula para matizar el régimen térmico.

    Con la combinación de estas letras y símbolos se definen la mayoría de los climas mundiales. El de Köppen es uno de los esquemas preferidos por los geógrafos y los botánicos. Uno de sus aspectos esenciales es que estima que la vegetación natural es un indicador básico del tipo de clima y, en algunos casos, las propias especies vegetales sirven en algunos casos para establecer los límites climáticos.

    Con todos estos factores, es posible describir y catalogar los principales tipos de climas. Existen muchos más tipos de clima que se pueden interpretar siguiendo las indicaciones de los símbolos. Por ejemplo, un clima Csa indica que es templado, con veranos secos y calurosos e inviernos suaves y húmedos (clima mediterráneo).