Contaminación atmosférica

La emisión a la atmósfera de gases procedentes de las industrias es una de las principales causas de polución atmosférica.

Liberación artificial a la atmósfera de sustancias o energía que son susceptibles de causar efectos nocivos sobre los seres vivos o el medio.

Las emisiones de gases y partículas derivadas de la quema de los combustibles fósiles, principalmente el petróleo y el carbón, son las causantes principales de la contaminación atmosférica. El importante aumento de emisiones, parejo al desarrollo industrial del siglo XX, además de su especial concentración en ciertas zonas geográficas, supera la capacidad que posee la atmósfera para renovarse mediante la circulación, así como la de las plantas para reponer el contenido de oxígeno del aire.

Una vez en la atmósfera, los contaminantes son dispersados tanto horizontal como verticalmente por las corrientes de aire. De este modo pueden llegar a lugares muy lejanos de los puntos de emisión. La medida en que se produce la dispersión viene dada en primer lugar por las características del agente contaminante: su composición, su concentración y la temperatura y velocidad a que es emitido.

Por supuesto, influyen también los factores atmosféricos, como los vientos, las precipitaciones y el nivel de insolación, el cual favorece determinadas reacciones químicas en las que intervienen los contaminantes. Aspectos tales como las características geográficas del entorno −si hay mucho o poco relieve− y la presencia de vegetales condicionan también el proceso de dispersión.

La concentración de los contaminantes disminuye a medida que aumenta la distancia desde la fuente de emisión, pudiendo llegar a ser eliminados de la atmósfera. Una forma de eliminación consiste en que los contaminantes pasen a concentrarse en un medio diferente del atmosférico, como la superficie terrestre. Otra vía es que, aunque los contaminantes continúen permaneciendo en la atmósfera, experimenten una trasformación merced a la cual se conviertan en sustancias inertes.

La atmósfera cuenta, por tanto, con recursos para defenderse de la contaminación y renovarse. Sin embargo, el continuado aumento de contaminantes y su especial concentración en determinados puntos, como las áreas urbanas e industriales, supera el alcance de tales recursos y conlleva consecuencias de notable gravedad.

Tipos de contaminación atmosférica

Existen diferentes tipos de contaminación atmosférica como la lluvia ácida y el smog:

Lluvia ácida. Descarga acuosa con contenido de ácidos, especialmente los derivados de los óxidos de azufre.

Smog. Niebla constituida por sustancias agresivas para los seres vivos y el medio ambiente.

Estos, a su vez, pueden producir dos fenómenos como son:

Efecto invernadero. Aumento de la temperatura atmosférica como resultado de la falta de disipación de la radiación solar debido a la excesiva abundancia de gases contaminantes.

Agujero de ozono. La mayor parte del ozono atmosférico se concentra en la zona superior de la estratosfera, en una capa conocida como ozonosfera. El ozono es el responsable de filtrar la radiación solar ultravioleta, reduciéndola hasta valores en los que no resulta dañina para la vida en la Tierra. A finales del siglo XX se detectaron dos grandes zonas, situadas sobre los polos del planeta, en las que el espesor de la ozonosfera había disminuido notablemente. Estas zonas pasaron a conocerse popularmente como "agujeros" en la capa de ozono. La disminución de la capa de ozono viene causada por el efecto de ciertos gases contaminantes, producto de la actividad humana.