Glaciar

Un glaciar se configura por la acumulación de capas de nieve

Los glaciares son grandes acumulaciones de hielo formado a partir de nieve compactada. Estas acumulaciones son permanentes desde el punto de vista humano, aunque no a escala geológica.

La nieve comienza por acumularse en las zonas altas montañosas, tanto por las precipitaciones atmosféricas como por los aportes de los aludes. Al ir acumulándose las capas, la nieve se compacta y se transforma en hielo. Cuando alcanza un espesor suficiente, el hielo comienza a deslizarse ladera abajo, adoptando una forma de lengua.

Por la viscosidad y la estructura del hielo, los glaciares tienen un comportamiento plástico y pueden deformarse cuando se someten a una fuerza, en concreto la de la gravedad terrestre. Por ello, poseen un lento movimiento desde el punto donde se originan hacia zonas situadas a menor altura: los valles. La velocidad media de desplazamiento de los glaciares varía entre los 10 y los 100 metros por año.

Una vez alcanzados los valles, los glaciares sufren una pérdida total o parcial del hielo que los forma, el cual se funde, se evapora o se sublima. La desaparición del hielo, tanto durante el recorrido del glaciar como a su término, recibe el nombre de ablación.

El desplazamiento de estas grandes masas de hielo tiene un alto poder erosivo, más intenso cuanto mayor sea su espesor. Los glaciares producen una abrasión del terreno sobre el que se mueven. Arrancan fragmentos del sustrato, que a continuación proceden a transportar hasta otros puntos. En el fondo de la lengua de hielo y a sus costados se acumulan restos rocosos arrancados por el glaciar, los cuales forman unos depósitos denominados morrenas.

El movimiento de los glaciares no es uniforme. En algunas partes del conjunto el hielo tiende a concentrarse, sometido a fuerzas de compresión. En consecuencia, esa zona del glaciar experimenta un aumento de su espesor, también denominado potencia. En otras, por el contrario, el movimiento del hielo es extensivo, tiende a aumentar su superficie. En esta zona, el hielo se adelgaza y extiende y, al hacerlo, experimenta fracturas, formándose grietas en la superficie. Si estas fracturas llegan a hacerse permanentes se conocen como crevasses.

Una de las características más llamativas de los glaciares es su color peculiar. El hielo que los forma posee una tonalidad azul, diferente a la del hielo convencional, el que se forma en los congeladores, por ejemplo. Este color se debe a que el hielo glaciar es más denso que lo normal, puesto que se forma por compactación de la nieve.

Su mayor densidad hace que se comporte de un modo particular al absorber la luz. Al ser tan compacto, sólo el componente azul de la radiación solar es capaz de penetrar en él. Otra particularidad del hielo glaciar, ligada también a su alta densidad, es su capacidad para resistir en estado sólido a temperaturas más elevadas que el hielo normal.

Partes de un glaciar

Los glaciares se componen de una serie de elementos que no abarcan sólo la masa de hielo, sino también al terreno sobre el cual ésta se mueve. Dichos elementos son, esencialmente, el circo, la artesa, la lengua, el umbral, el lecho y el lóbulo.

El circo glaciar es una cavidad en forma de cubeta, situada en las regiones altas montañosas. En este emplazamiento, la nieve se acumula y se transforma en hielo.

Por su parte, se llama artesa al valle por el que circula el glaciar a la vez que le va dando forma mediante la erosión. Básicamente posee forma de U, pero pueden darse ciertas variaciones, según las cuales se definen varias configuraciones de estos elementos.

En las artesas en cuna, la profundidad de sus laderas es aproximadamente igual a la mitad de la anchura del fondo. Las artesas en cubeta cuentan con un fondo plano y unas laderas poco profundas. Las artesas encajadas son resultado del paso de varios glaciares, uno tras otro; en consecuencia, su perfil es más complejo que los anteriores, escalonado en numerosos rellanos. Por último, las artesas inundadas son las que, tras la desaparición del glaciar, fueron cubiertas por agua marina.

Es necesario señalar que la forma del valle glaciar, o artesa, sólo llega a apreciarse una vez que el glaciar ha desaparecido. El contacto del glaciar con las paredes rocosas de la artesa no es total. Acostumbra a existir una fisura entre el glaciar y la roca, causada por la fusión del hielo en la zona de contacto.

Lengua, umbral, lecho y lóbulo son los elementos restantes de un glaciar. La lengua es la gran masa alargada de hielo que se desplaza por la artesa. Se conoce por umbral al fondo rocoso sobre el que se desplaza el glaciar, donde tiene lugar la mayor parte de la acción erosiva. Lecho es la parte de las laderas del valle que se encuentra en contacto con la lengua glaciar. Finalmente, el lóbulo es la parte frontal del glaciar, que tiene forma convexa.

Tipos de glaciares

Hay dos clasificaciones principales de los glaciares: una geofísica, que los divide en base a las características del hielo que los forma, y una geomorfológica, en función de la morfología tanto del hielo como del terreno sobre el que se halla.

Atendiendo al criterio geomorfológico, los principales tipos de glaciares son los de casquete (de grandes dimensiones y que se extienden por amplias zonas de terreno en las regiones polares) y montaña (que se extienden por los valles que descienden desde las cumbres de las cordilleras).

De acuerdo con la clasificación geofísica, los glaciares se dividen en fríos, templados e intermedios. Los glaciares fríos se presentan en regiones de clima extremo, muy frío, donde no llega a producirse deshielo en ningún momento del año. Tanto el aporte como la pérdida de hielo son muy escasos, mientras que el espesor alcanza valores elevados. La velocidad de desplazamiento es lenta.

A su vez, los glaciares templados son propios de climas menos extremos que los glaciares fríos. Al ser la temperatura ambiental más suave, el deshielo se ve favorecido; es decir, aumenta la ablación. El paso de una parte del hielo a fase líquida facilita el movimiento de estos glaciares, por lo que poseen una velocidad de desplazamiento superior a los del caso anterior. Finalmente, los glaciares intermedios tienen características medias entre los fríos y los templados.