Manto terrestre

    Constituye la capa intermedia del modelo estático de la Tierra. Llega aproximadamente hasta 2.900 m de profundidad y, en él, las ondas sísmicas transversales se propagan a una velocidad que supera los 8 km/h. El manto se divide en varias zonas. El manto superior abarca desde la discontinuidad de Mohorovicic hasta 400 km de profundidad.

    Esquema del modelo estático terrestre.

    Por debajo se extiende una zona de transición, entre 400 y 670 km. Finalmente el manto inferior llega hasta 2.900 km de profundidad, valor que lo convierte en la parte más voluminosa de la Tierra. El límite inferior del manto se halla marcado por la discontinuidad de Gutenberg. En conjunto, el manto representa el 69% de la masa terrestre, así como el 84% de su masa.

    En cuanto a la composición química, se cree que el manto superior está formado por rocas del tipo de las peridotitas, pobres en sílice y con ausencia de feldespato. Esta opinión se sustenta en que, cuando los minerales que forman las peridotitas se funden, dan lugar a un líquido basáltico muy parecido al magma que surge del manto en las erupciones volcánicas. En el manto inferior destacan materiales como los silicatos.

    Hay que señalar que, mientras que parte de la información conocida sobre la corteza se ha obtenido mediante la perforación de pozos y posterior extracción de muestras de materiales, nunca se ha excavado un pozo tan profundo que alcance el manto. Los conocimientos sobre esta capa de la Tierra provienen exclusivamente del estudio de las ondas sísmicas.

    Estructura interna de la Tierra. La litosfera está formada por la corteza terrestre y la parte superior del manto.