Sistema solar

El amplio conjunto de astros al que se denomina Sistema Solar está formado por una estrella (el Sol), ocho planetas mayores, varios planetas menores y varias decenas de satélites que orbitan alrededor de los planetas. A ellos se añaden cuerpos sólidos o gaseosos más pequeños, llamados asteroides y cometas, y polvo y gas interplanetarios.

La estrella central del Sistema Solar es el Sol. Muchas culturas de la antigüedad lo adoraron como a un dios, pues es fuente de la vida. Comparado con la Tierra, es un astro inmenso, cien veces mayor que el terrestre. En cambio, en el panorama estelar es una estrella modesta, tanto en tamaño como en luminosidad. Situado en el centro del sistema, en torno al Sol giran planetas y asteroides en órbitas concéntricas.

Los planetas

Un planeta es un cuerpo carente de luz propia que se mueve cerca de una estrella que le facilita calor y luminosidad. En sentido estricto se define como un cuerpo que gira alrededor del Sol, que adopta una forma prácticamente esférica por haber alcanzado un equilibrio hidrostático interno y que ha limpiado la vecindad de su órbita, es decir, que no tiene cuerpos semejantes a él en sus proximidades.

El Sistema Solar cuenta con ocho planetas mayores que, ordenados de mayor a menor cercanía al Sol, son Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Todos ellos tienen una masa inferior a la de las estrellas y no llegan a las temperaturas necesarias para producir luz propia por la fusión termonuclear de los materiales de su núcleo. Un noveno, llamado Plutón, ha sido considerado desde 2006 planeta enano, por cumplir las características de los anteriores pero no haber limpiado la vecindad de su órbita. En las proximidades de este último se mueven otros planetas enanos semejantes, como Eris. Los planetas más alejados y de mayor tamaño son poco densos y se encuentran en estado líquido o gaseoso. Estos planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) son bolas enormes de gases fríos, como hidrógeno, metano, helio y amoniaco, con una densidad muy baja.

Mercurio es el planeta situado más cerca del Sol, a unos 58 millones de kilómetros de distancia. Carece de atmósfera y es similar a la Luna, con cráteres en la superficie ocasionados por el impacto de meteoritos. Según han mostrado mediciones recientes, mientras da dos vueltas al Sol llega a completar tres giros sobre sí mismo.

Venus, por su parte, está situado a un centenar de millones de kilómetros del Sol. Las nubes amarillentas que lo cubren en muchas partes dificultan la observación directa y clara de su superficie sólida. Tal observación ha exigido el uso de equipos especiales de radar para traspasar el velo de su atmósfera.

Así, la Tierra es el tercer planeta del sistema, caracterizado porque en él se dan las condiciones físicas y químicas para el surgimiento y pervivencia de la vida. Se encuentra a unos 150 millones de kilómetros del Sol y se conoce como el «planeta azul» por el predominio de océanos de agua en su región superficial.

Situado a unos 228 millones de kilómetros del astro solar está Marte, de un color rojizo característico por la oxidación de las rocas y el polvo superficial. Mediante un telescopio se puede observar con detalle. Posee una atmósfera transparente, con una presión atmosférica baja que facilita la creación de vientos rápidos.

En el paisaje marciano destacan canales que alcanzan los 1.500 km de longitud y 200 km de anchura. Su máxima cumbre se eleva sobre más de veinte mil metros (NixOlympica) y los valles se asemejan estructuralmente a los que generan los ríos en la Tierra. Marte ha sido destino de numerosas misiones astronáuticas, algunas de las cuales han depositado vehículos robotizados sobre su superficie.

Fuera de los cuatro planetas interiores, o «terrestres» por su superficie sólida, se sitúan los cuatro planetas gigantes, gaseosos o exteriores. El mayor de ellos es Júpiter, a casi 800 millones de kilómetros de distancia media del Sol. Como consecuencia de su masa y la fuerza gravitacional de contracción asociada produce gran cantidad de calor. Por su tamaño y sus características, Júpiter se ha comparado con una «estrella fallida», que no ha llegado a alcanzar la densidad suficiente para iniciar reacciones temonucleares en su interior.

Saturno, a unos 1.430 millones de kilómetros del Sol y el segundo planeta más grande, es conocido por el bello sistema de anillos que lo circunda. Estos anillos están formados por cristales de hielo, amoniaco u otras sustancias. Saturno tiene una veintena de lunas y su atmósfera posee bandas similares a las de Júpiter pero de menor espesor.

Por su parte, Urano es un planeta de color azul. Dista del Sol unos 2.870 millones de kilómetros y presenta gran uniformidad y baja densidad. Su eje está más inclinado que el del resto de los planetas, ya que aparece prácticamente tumbado. Tiene unos tenues sistemas de once anillos y viaja por el espacio acompañado de una decena de satélites naturales. Su temperatura superficial no supera los −200 °C.

Finalmente, Neptuno se ubica a más de 4.500 millones de kilómetros de distancia media del Sol. Entre los cuerpos planetarios exteriores, es el de mayor densidad. Se supone que la atmósfera y otras capas interiores son similares a las de Urano. Los vientos barren su superficie a enormes velocidades. Por su lejanía del astro, Neptuno completa una vuelta alrededor del Sol en más de 164 años terrestres.

Satélites y asteroides

Los satélites son astros que giran alrededor de un planeta. La Luna es el único satélite natural de la Tierra. La mayoría de los planetas cuenta con uno o varios satélites, aunque los más cercanos al Sol los poseen en menor número que los que se sitúan a mayor distancia. Con telescopios ópticos se pueden observar, por ejemplo, los satélites de Júpiter.

Por su parte, los asteroides son cuerpos inferiores a los planetas que también orbitan alrededor del Sol. En su mayoría se encuentran entre las órbitas de Marte y Júpiter. El de mayor tamaño, Ceres, ha sido desde 2006 recalificado como un planeta enano, al igual que Plutón. A su vez, los cometas están formados por rocas y gases congelados. Estos astros giran alrededor del Sol y, al acercarse a él, desarrollan colas de gases luminosos. Dibujan órbitas elípticas enormes.

Se calcula que el Sol y su sistema de planetas se formaron hace unos cinco mil millones de años. Según ello, el Sol pertenecería a la segunda generación de estrellas, los cuerpos más pesados que se originaron a través de las fusiones entre núcleos de hidrógeno que al explotar difundieron esos elementos por el espacio.