Averroes

    Representación de Averroes en una estatua conmemorativa

    Averroes (Abú al-Walid, 1126-1198), filósofo, jurista y médico andalusí, centró sus esfuerzos en hacer compatible la religión islámica con la filosofía clásica. Gracias a sus comentarios, la civilización europea medieval pudo recuperar las obras de Aristóteles y Platón, perdidas años atrás.

    Nacido en 1126 en Córdoba (al-Ándalus, actual España) en el seno de una familia importante dentro del mundo jurídico, recibió una brillante educación, centrada particularmente en el estudio de la filosofía, la medicina y el derecho. El carácter heterodoxo de sus planteamientos filosóficos y religiosos hicieron que tuviese que exiliarse en Marrakech (al-Ándalus, actual Marruecos), donde murió en el año 1198.

    Su obra, como era propio de la época, se centró sobre todo en el estudio crítico de las obras de Aristóteles y Platón, que el pensador cordobés intentó conjugar con las principales creencias musulmanas. Llegó a ser conocido como el Comentador, debido al tiempo que le dedicó a analizar obras como La República de Platón. Sin embargo, también desarrolló una original labor como jurista y escribió obras propias, como La destrucción de la destrucción.

    El pensamiento de Averroes se caracterizó sobre todo por la búsqueda de una teoría del conocimiento fuerte que fuese capaz de aunar los esfuerzos de la religión y de la filosofía, ya que, para Averroes, ambas disciplinas tenían un mismo destino aunque distintos métodos. Sin embargo, aunque los temas tratados eran efectivamente los mismos, la filosofía los afrontaba desde un plano crítico y especulativo, mientras que la religión lo hacía desde los dogmas y la teología.

    Los esfuerzos de Averroes por conjugar la fe islámica con el pensamiento de Aristóteles lo llevaron a concebir el alma como una forma de participar de la esencia de Dios, aunque no como una garantía de la inmortalidad. Al igual que el pensador de Estagira, Averroes creía que el individuo no tenía salvación posible, y que lo único que estaba por encima de la muerte era la inteligencia universal, no el individuo.