Francis Bacon

    Francis Bacon (1909-1992), pintor irlandés cuyo estilo mezcla la raíz figurativa de su pintura con un violento expresionismo.

    Francis Bacon nació en Dublín en 1909. Su obra está marcada por una vida atormentada y difícil, lo que no impidió que actualmente esté considerado como uno de los grandes pintores del siglo XX. Solitario y melancólico desde su infancia, fue expulsado de su familia a los dieciséis años debido a sus tendencias homosexuales. Desde entonces, se dedicó a viajar (París, Berlín) y a formarse de manera autodidacta hasta que se estableció definitivamente se estableció en Londres en 1928.

    Aunque pintor desde siempre, sus cuadros no lograron adquirir notoriedad hasta 1945, momento en que su original y poderoso lenguaje produjo un gran impacto en el mundo artístico con sus Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion. Durante la década de 1950 desarrolló su serie de cuadros más conocida, The Screaming Popes, una personalísima relectura del Retrato de Inocencio X realizado por Velázquez. Con el tiempo, esta serie de cuadros, con el pontífice sedente y exhalando en desgarrador grito, se ha convertido en un auténtico fenómeno de la expresión del horror y el espanto. Esta tendencia, consistente en construir sus cuadros partiendo de imágenes de otros artistas distorsionándolas para buscar mayor expresividad, es característica de sus obras más tempranas. Para ello utilizó también la famosa escena del Acorazado Potemkin de Serguey Einsestein, en la que una madre grita aterrada cuando ve peligrar el carrito que lleva a su hijo, o los estudios de figuras humanas en movimiento del fotógrafo del siglo XIX Eadweard Muybridge.

    Más tarde, sus temas fueron derivando hacia la representación de figuras solitarias, algunas de ellas retratos, enmarcadas bajo espacios geométricos y realizadas con colores llamativos. Con el tiempo, fue aplicando a estas figuras un tipo de pincelada fluida, pastosa y “arrastrada” (quizá el rasgo más reconocible y característico de su estilo) con la intención de buscar mayor expresión y violencia. Posteriormente, ya utilizando colores más claros, la distorsión de sus formas terminaría por alcanzar la más pura brutalidad.

    Sus referentes artísticos son Van Gogh, con quien se identifica dedicándole la serie Estudios para un Retrato de Van Gogh, Rembrandt, Miguel Ángel, Picasso y, sobre todo, Velázquez. Además de las citadas, entre sus obras destacan Cabeza rodeada de carne de vaca (Estudio después de Velázquez) (1954) y Retrato de George Dyer (1968).

    Su propia soledad, una vida excéntrica llena de inseguridades y un carácter autodestructivo fueron constantemente reflejados en sus cuadros, que planteaban una reflexión sobre la violencia y la crueldad humanas. El propio Bacon llegó a poner en práctica esta misma violencia con sus cuadros, destruyéndolos, razón por la que hoy día se conserva poca obra del artista en relación con la vasta producción que realizó. Murió en Madrid en 1992.