Carlos I de Inglaterra

Retrato ecuestre de Carlos I de Inglaterra realizado por A. van Dyck

Carlos I (1600-1649), rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1625-1649). Su reinado se distinguió por el autoritarismo, que le llevó a disolver varias veces la Cámara de los Comunes y desencadenó una guerra civil que lo condujo a la ejecución.

El príncipe Carlos nació el 19 de noviembre de 1600 en el palacio de Dunfermline, en Fife (Escocia). Segundo hijo de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia y Ana de Dinamarca, Carlos se convirtió en heredero de la corona inglesa a la muerte de su hermano. Fue un niño tímido y enfermo educado en firmes valores religiosos y en el principio de la delegación del poder emanado de Dios en el monarca para gobernar.

En 1616 se convirtió en príncipe de Gales y poco después se negoció su matrimonio con María de Austria, hija del rey español Felipe II. El joven príncipe viajó de incógnito a España para conocer a su esposa. Sin embargo, la exigencia de la corte española de que Carlos se convirtiera al catolicismo dio al traste con el enlace.

Reinado

En marzo de 1625 Carlos accedió al trono de Gran Bretaña, Irlanda y Escocia, y contrajo matrimonio con Enriqueta María, la hermana del rey francés Luis XIII. Aunque la alianza dinástica iba dirigida contra España, la nueva reina católica levantó las antipatías de los protestantes ingleses.

Durante su reinado, Carlos I tuvo que hacer frente a las protestas del parlamento por su demanda de fondos para el sostenimiento de las campañas en el exterior. Carlos I disolvió en diversas ocasiones la Cámara de los Comunes y gobernó sin su consenso.

En 1639 el rey trató de imponer por la fuerza y con la oposición parlamentaria el anglicanismo en la presbiteriana Escocia, contienda a la que se sumó el estalló de una rebelión en Irlanda. Ante el requerimiento de fondos que sufragaran los ejércitos reales, el parlamento se alzó en la “gran protesta” y reclamó a Carlos I prerrogativas como el nombramiento de ministros, lo que desembocó en una contienda civil entre parlamentarios y realistas en 1642.

El rey fue hecho prisionero y entregado al parlamento, el cual nombró un tribunal para su causa, que le sentenció a muerte. Tras su decapitación el 30 de enero de 1649 en Londres, Oliver Cromwell se convirtió en presidente del Consejo de Estado de la nueva Inglaterra republicana.