Auguste Comte

    Auguste Comte

    Auguste Comte (Isidore Marie Auguste François Xavier Comte, 1798-1857), filósofo francés, padre del positivismo filosófico, defendió la posibilidad de usar el método científico para estudiar las disciplinas humanísticas, la sociedad y al propio sujeto, cuyo comportamiento pretendía analizar de esta forma.

    Nacido el 19 de enero de 1798 en Montpellier (Francia), estudió física y matemáticas en París, lo que determinó notablemente el contenido de su pensamiento. Fue un ávido lector y seguidor de la obra del socialista utópico Henri de Saint-Simon, y dedicó gran parte de su vida a dar clases de filosofía. Sufrió frecuentes enfermedades mentales que lo llevaron durante largos periodos a dedicarse de manera exclusiva a su obra escrita. Murió en París el 5 de septiembre de 1857.

    Las obras más importantes de Auguste Comte son las siguientes: Cours de philosophie positive, que escribió entre 1830 y 1842; y Système de politique positive, escrita entre 1852 y 1854.

    El pensamiento del filósofo positivista giraba en torno a la certeza de que la sociedad podía ser estudiada como si se tratase de un objeto más de la ciencia. Comte pensaba que el método científico era el mejor no sólo para los fenómenos clásicos de los que se encargaban las ciencias positivas, sino también para otras disciplinas humanistas.

    Según el pensador de Montpellier, la ciencia y la sociedad se pueden encontrar en tres estados evolutivos distintos. El más primitivo es el teológico, que se basa en el estudio de la realidad en términos irracionales, apelando a dioses y a causas imaginarias; el segundo es el metafísico, que emplea sobre todo conceptos abstractos que no poseen un carácter positivo o científico; y el tercero es el positivo, que se basa exclusivamente en el método científico, en la observación y la experimentación.

    Para Comte, las organizaciones sociales, para hacer feliz al hombre, deben regirse por esta ciencia positiva. Hay que estudiar al sujeto social como a un objeto más de la ciencia; y es posible, creía Comte, encontrar incluso la razón que explica el comportamiento de todos los seres humanos y, por ende, del universo.