Salvador Dalí

    “La silla”, obra surrealista del pintor Salvador Dalí

    La persistencia de la memoria, una de las obras cumbre de Dalí.

    Salvador Dalí (1904-1989), pintor, escultor, cineasta y escritor español, máximo representante del surrealismo en España, entre sus obras más conocidas se encuentran La muchacha mirando por la ventana, La Crucifixión o La persistencia de la memoria.

    Salvador Felipe Jacinto Dalí y Doménech nació en Figueras (España) el 11 de mayo de 1904. Su padre, notario, se percató de la habilidad plástica de su hijo y lo envió a estudiar a Madrid a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

    Tras su expulsión de la academia al considerar el joven artista que ningún tribunal tenía la capacidad para evaluarle, se trasladó a la Residencia de Estudiantes, donde conoció al cineasta Luis Buñuel y a Federico García Lorca.

    Con Buñuel realizó dos películas consideradas obras maestras del cine surrealista: Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930); con Lorca forjó una gran amistad que les llevó a colaborar juntos, realizando Dalí algunas escenografías para las obras teatrales del poeta.

    Su formación artística incluyó una vasta cultura, basada en la lectura de los poetas franceses del XIX, conocimientos de religión y una obsesión por Freud y el psicoanálisis. Su estilo pictórico mostraba una gran minuciosidad en el dibujo y el uso del color, logrando la tersura y suavidad en las formas al estilo rafaelesco, aunque en un marco de compleja composición espacial que realizaba con gran dominio técnico.

    En 1928 Dalí se trasladó a París, donde pronto formó parte del movimiento surrealista que el poeta André Bretón había creado junto con otros intelectuales franceses, como Paul Éluard, cuya esposa, Gala Éluard, pasaría a ser la mujer y musa de Dalí algunos años más tarde.

    Además de las películas que realizó con Buñuel, en París pintó cuadros en sintonía con el movimiento del que acababa de formar parte, influenciado también por la pintura metafísica de Giorgio de Chirico.

    En La persistencia de la memoria Dalí pintó sus famosos relojes “blandos”, que en algún momento de su vida llegó a identificar con “la carne de Cristo” en una de sus personalísimas interpretaciones. El gran masturbador es otro ejemplo donde al complejo sentido espacial y onírico se unen extrañas metáforas llenas de referencias personales e imágenes sexuales.

    Tras ser expulsado del grupo surrealista a causa de sus excentricidades, falta de compromiso político y un gusto por el dinero que lo llevaron a ser calificado por Bretón como “Ávida dollars”, creó su “método de interpretación paranoico-crítico”. Para ello se basó en las teorías psicoanalíticas de Freud, que asociaba en sus cuadros mezclando elementos delirantes y cotidianos mediante un lenguaje aparentemente realista. Ejemplos de esta producción son Construcción blanda con judías cocidas y Playa con teléfono.

    Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial Dalí se marchó a los Estados Unidos, y tras su regreso a España en 1948 inició una etapa de carácter místico e interés por la religión, realizando obras de composición más clásica, a pesar de que en muchas ocasiones mantuvo un tono surrealista que, en definitiva, siempre protagonizó su vida.

    La última cena, cuadro emblemático de la etapa mística de Salvador Dalí.

    También hizo de Gala su musa inspiradora y modelo de muchas de sus obras. Entre las más importantes de esta segunda etapa de su vida están Leda atómica, La última cena, La virgen de Port Lligat, Cabeza rafaelesca que explota, Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad o La Crucifixión.

    Por aquella época ciudades como París, Nueva York o Madrid le dedicaban exposiciones antológicas en sus mejores museos. Asimismo, en 1974 se inauguró en Figueras el Museo Dalí. De su legado artístico quedan también dos libros autobiográficos de gran calidad literaria: Diario de un genio y La vida secreta de Salvador Dalí.

    Dalí murió en Figueras el 23 de enero de 1989.