Jacques-Louis David

    “El juramento del Juego de la Pelota”, obra de Jacques Louis David

    Jacques-Louis David (1748-1825), pintor francés neoclasicista que plasmó de forma sobresaliente los años más convulsos de la historia de Francia, desde la Revolución hasta la caída del imperio napoleónico. Entre sus obras más famosas están La muerte de Marat o El juramento de Horacio.

    Jacques-Louis David nació el 30 de agosto de 1748 en París (Francia). Hijo de un comercial de telas muerto tras un duelo, se crió con sus tíos y pronto entró en el estudio del pintor de temas históricos Joseph-Marie Vien, que lo introdujo en el gusto por la estética grecorromana.

    A los dieciocho años ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de París, y en 1774 le concedieron una beca para ir a estudiar a Roma. En Italia se influenció sobre todo del tenebrismo boloñés del siglo XVII, de la serenidad de Nicolás Poussin y del dramatismo realista de Caravaggio.

    En cuanto a su interés por el neoclasicismo, fueron notables también las influencias del pintor Antón Rafael Mengs y las teorías del historiador del arte y arqueólogo Johann Joachim Winckelmann. Asimismo, visitó las recién descubiertas ruinas de los alrededores de Nápoles.

    Sus primeras obras, como Antíoco y Estratonice (1774), aún mostraban una cierta tendencia rococó, seguramente por encontrarse bajo el aura del pintor Francois Boucher. Al volver a París en 1780 su éxito y prosperidad no se hicieron esperar, obteniendo el premio de la Academia tras su exhibición en el Salón de 1781.

    Allí expuso Belisario pidiendo limosna y Andrómaca velando el cadáver de Héctor, que constituyen una síntesis de lo que aprendió en su etapa de formación en Italia, cuando asimiló perfectamente la cultura grecolatina y los estilos de Caravaggio y Poussin.

    En el Salón de 1785 expuso una de sus obras más emblemáticas, El juramento de los Horacios, que supone un verdadero ejemplo de lenguaje neoclasicista por la composición geométrica y simplicidad compositiva y formal que expresaban, de forma solemne, el noble patriotismo de los personajes.

    Poco después, La muerte de Sócrates (1787) y Bruto (1789) reflejaron el clima prerrevolucionario que vivía Francia en ese momento, al exaltar los deberes cívicos y morales del ciudadano ante la situación que se estaba avecinando.

    Ya en plena Revolución, el compromiso político de David fue total, al ser diputado y presidente de la Convención. Como pintor, con El juramento del juego de pelota (1793) expresó de forma clara su oposición al poder absolutista del rey al representar el momento en el que el pueblo reclama una constitución. La Muerte de Marat (1793) por otro lado, fue, con su precisión dibujista, composición austera y neutralidad cromática, un alegato en favor de quienes defendían sus ideales revolucionarios y eran ejecutados por ello.

    Jacques-Louis David, Muerte de Marat.

    Con la subida al poder de Napoleón, la pintura de David adquirió tintes propagandísticos destinados a exaltar la figura del emperador, a quien retrató en Napoleón cruzando los Alpes (1801) y en Napoleón en su estudio (1812). El primero mostraba a Napoleón en su faceta de militar emulando al mismo Aníbal; en el segundo lo situaba en su despacho trabajando para el pueblo.

    El mayor momento de exaltación y glorificación de Napoleón se dio con La coronación de Josefina (1807), donde representó con fidelidad y lujo tan fastuosa ceremonia. Sus dotes como retratista se pudieron contemplar también con el magnífico retrato de Madame Récamier (1800).

    Los últimos años de su vida los pasó David en Bruselas, a donde se exilió tras la caída de Napoleón. Allí, hasta su muerte el 29 de diciembre de 1825, impartió clases y siguió pintando, aunque con un estilo anquilosado en el tiempo y de un clasicismo más estereotipado, como en Amor y Psique (1817), a pesar de lo cual siguió siendo un afamado retratista.