René Descartes

René Descartes (1596-1650), filósofo francés, primero completamente moderno, inauguró el pensamiento actual con su método cartesiano, de corte científico, que permitía alcanzar el conocimiento íntegro del mundo exclusivamente a través de la razón.

Datos biográficos

Nacido el 31 de marzo de 1596 en la ciudad de La Haye, Turena (Francia), recibió una esmerada educación desde su infancia, ya que procedía de una familia burguesa. Sus estudios giraron principalmente en torno al mundo de las matemáticas y la filosofía, gracias al influjo de los jesuitas. Tras licenciarse en derecho en la Universidad de Poitiers, emprendió un largo viaje a través de diversos países con el fin de aprender directamente de la realidad.

Se alistó durante varios años en las milicias de Holanda y Baviera, y siguió viajando hasta que decidió vivir en París una vida más recogida, con el fin de dedicar más tiempo a su vida intelectual. Más tarde continuó con sus trabajos en Holanda, donde no fue muy apreciado por la heterodoxia de su pensamiento, y Suecia, adonde viajó invitado por la reina Cristina. Falleció en Estocolmo el 1 de febrero de 1650.

Obra

La obra de René Descartes es imprescindible en la historia de la filosofía. Sin ella es imposible imaginar la de otros tantos autores modernos, hasta tal punto que se puede afirmar que es a partir del filósofo francés cuando comienzan el mundo moderno y las preocupaciones más características del pensamiento actual.

Las obras más destacables del genial pensador francés son: Reglas para la dirección del espíritu, escrita en Holanda hacia 1628, aunque no publicada hasta 1710; Discurso del método, probablemente su obra más célebre, publicada en 1637, y Meditaciones sobre filosofía primera, aparecida en Holanda en 1641.

El pensador francés también proyectaba la publicación de una extensa obra que venía escribiendo desde hacía años en torno al mundo, llamada Tratado del mundo; sin embargo, la suerte corrida por Nicolás Copérnico, autor con el compartía muchos puntos de vista, hizo que al final sólo viesen la luz algunos fragmentos.

Pensamiento

El método cartesiano

En lo que se refiere a su pensamiento, René Descartes entendió su propia obra como una radical ruptura con las ideas básicas que integraban el credo escolástico. El filósofo no estaba de acuerdo con la educación que había recibido por parte de los jesuitas y la universidad, al considerar que el método escolástico de conocimiento reducía enormemente las capacidades de la razón, por lo que ideó un nuevo método de corte científico que posibilitaría el conocimiento íntegro del mundo en términos racionales.

En el Discurso del método, René Descartes enuncia por primera vez el método que lo haría famoso y que estaba estructurado en torno a cuatro reglas fundamentales que se debían seguir si se pretendía alcanzar un conocimiento racional, claro e indudable del mundo:

Primero: hay que poner en duda todo aquello que no aparezca con total claridad para la mente. Basta una duda, por pequeña que sea, para que algo no sea aceptado como verdadero.

Segundo: una vez definido el objeto de estudio, una vez asumida su completa realidad, es necesario dividirlo en partes simples, pasar de lo complejo y múltiple a cada uno de los elementos que lo componen.

Tercero: pasar de lo más simple a lo más complejo. Hay que partir del análisis de las partículas más elementales para poco a poco ir abarcando realidades o fenómenos más complejos, compuestos de diversos elementos.

Cuarto: repasar todo el proceso descrito por el método, cada uno de los pasos, con el fin de asegurar su verdad.

La duda metódica

Sin embargo, a pesar de que el método cartesiano se mostrase en principio válido desde un punto de vista formal, aún era necesario hallar un punto de partida, una certeza, una verdad de la que no se pudiese dudar, que sirviese como punto de apoyo desde el que ir elaborando un pensamiento sólido, sin grietas, seguro. Había que contestar a la primera pregunta del método para luego continuar con las otras tres.

René Descartes, haciendo uso de lo que se convino en llamar "duda metódica", puso primero en duda cada uno de los elementos que se presentan a la mente como ciertos. Así, aquello que procede de los sentidos puede ser falso, ya que éstos pueden equivocarse; sin embargo, también lo que aparece en la mente, al margen de los sentidos, puede ser un engaño de la propia mente: más de una vez ha sucedido que alguien crea estar viviendo algo que existe realmente y luego se ha dado cuenta de que sólo estaba soñando.

¿Qué queda entonces de cierto? ¿Qué hecho o realidad se puede tomar como indudable? El propio pensamiento en tanto que actividad. Es decir: se puede dudar de todo menos del hecho de que se está dudando. Sea cierta la duda o no, lo que no se puede negar es que se duda. No se puede negar que el pensamiento en tanto que actividad existe, es un hecho, es una verdad primera. Por tanto: cogito ergo sum; pienso, luego existo; como el pensamiento es cierto en tanto que actividad, se puede deducir que hay un pensamiento que existe, un sujeto que existe por el pensamiento.

A partir de esta primera verdad, Descartes elaboró toda su filosofía, marcada por la importancia del pensamiento entendido como la verdad fundamental de la que dependen todas las demás. Así, aquellas ideas que aparecen ante el pensamiento sin ninguna clase de estímulo externo son verdades innatas, que proceden del propio pensamiento y que son ciertas, necesarias y universales. Por el contrario, las ideas adventicias proceden de los sentidos y las ideas que la mente genera sin ser innatas son ideas fabulosas, "hechas por mí mismo".

La idea de Dios

Ahora bien, en el seno del pensamiento es posible encontrar una idea que ni procede de los sentidos ni procede tampoco de la imaginación. Se trata de la idea de Dios. Éste es una idea que posee sus propios atributos, como la infinitud, y dichas características no pueden ser imaginadas por el hombre porque jamás se ha tenido experiencia de la infinitud. Es decir: el hombre no puede imaginar a Dios porque ideas como la de infinitud no se le pueden ocurrir a él solo. Sólo Dios puede hacer que el hombre tenga esa idea en la cabeza, por lo que no se puede dudar de que Dios existe.

Dios es para Descartes la garantía de que todo aquello que había puesto en duda a través del método existe realmente. El pensamiento no puede engañar al hombre porque lo ha creado Dios, y Dios, por naturaleza, es bueno y verdadero, así que el pensamiento no puede ser un engaño.

Una vez Descartes ha conseguido explicar la existencia del mundo y la posibilidad de su conocimiento hace una distinción entre materia y alma, entre cuerpo y materia, que se convirtió en un elemento esencial en la filosofía de los siglos posteriores. Para el pensador francés existe una sustancia material y otra espiritual, una que es pensamiento (res cogitans) y otras que es extensión, espacio (res extensa).

El pensamiento se caracteriza porque es activo, porque se mueve por sí mismo; mientras que la materia es pasiva, inerte y carece de voluntad propia. El hombre por su parte está compuesto por los dos elementos, sólo que en él la materia y el pensamiento poseen un contacto íntimo gracias a la glándula pineal, donde ambas se tocan. La misión del pensamiento es la de dirigir la materia que constituye el cuerpo.

Cronología de René Descartes

1596 – Nace René Descartes en La Haye, Francia.

1606 – Ingresa en el colegio Jesuita de La Fléche.

1618 – Se licencia en Derecho por la Universidad de Poitiers.

1618-1619 – Se alista en las milicias de Holanda y Baviera.

1625 – Se instala en París.

1628 – Se traslada a Holanda. Reglas para la dirección del espíritu.

1637Discurso del método.

1641Meditaciones sobre filosofía primera.

1649 – Las pasiones del alma.

1650 – Fallece en Estocolmo.

Esquema de René Descartes

Filósofo francés considerado como iniciador de todo el pensamiento moderno. Su método cartesiano, de corte científico, permite alcanzar el conocimiento íntegro del mundo exclusivamente a través de la razón.

Obras importantes: Reglas para la dirección del espíritu, Discurso del método, Meditaciones sobre filosofía primera.