Mircea Eliade

    Mircea Eliade (1907-1986), filósofo y erudito rumano, destacó en el estudio de la historia de las religiones, campo en el que llegó a ser una de las máximas autoridades a nivel mundial.

    Mircea Eliade nació en Bucarest el 9 de marzo de 1907. Licenciado en Filosofía con un estudio sobre el Renacimiento italiano, viajó a este país, en donde entró en contacto con pensadores como Tucci, Gentile y Buonaiuti. Interesado en el estudio del hinduismo, marchó a la India para formarse en la Universidad de Calcuta, donde conoció a Surendranat Dasgupta y aprendió la lengua y el pensamiento hindúes. Entre 1932 y 1940 ejerció la docencia en Bucarest y se vinculó al movimiento político fascista, una ideología política de la que nunca se desvinculó. En 1940 fue agregado cultural rumano en Londres, función que después desempeñó en Lisboa.

    Tras la Segunda Guerra Mundial se estableció en París, donde fue docente de la Escuela de Altos Estudios. En 1957, la Universidad de Chicago le nombró catedrático de Historia de las Religiones, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento, ocurrido en esa misma ciudad, el 22 de abril de 1986.

    Eliade fue uno de los mayores expertos en el estudio del fenómeno religioso en diferentes culturas. Entre sus numerosas publicaciones destacan Lo sagrado y lo profano, Tratado de historia de las religiones, El mito del eterno retorno o Historia de las creencias y las ideas religiosas, obra compuesta en cuatro volúmenes. También es autor de estudios de carácter menos general, como El chamanismo y las técnicas del éxtasis o El yoga. Inmortalidad y libertad.

    En las teorías de Eliade destaca por su importancia el análisis del mito, del que desvela que sirve como modelo de comportamiento para los individuos, al representar acciones que corresponden a la divinidad y que, por tanto, deben ser imitadas por los hombres. El mito es, a su vez, una revelación de lo sagrado, aunque el paso del tiempo le va añadiendo nuevos significados, por lo que la única manera de comprenderlo es a través de la religión.

    La historia de las religiones no debe quedarse, a juicio de Eliade, en el estudio de las diferentes formas de creencia, sino que debe explorar en la misma experiencia religiosa del hombre, lo que contribuye en definitiva al conocimiento de lo humano.

    Otra de sus grandes aportaciones es la diferenciación entre tiempo profano (es decir, el tiempo físico, humano, lineal) y el tiempo sagrado, que se manifiesta a través de las fiestas religiosas conformando un calendario sagrado, cíclico, eternamente repetido.