Erasmo

    “Retrato de Erasmo de Rotterdam” por Hans Holbein el Joven

    Erasmo de Rotterdam (hacia 1466-1536), pensador holandés, fue uno de los primeros filósofos típicamente renacentistas, destacando por una visión humanista y alejada de los dogmas religiosos. Sus numerosos viajes contribuyeron, además, a introducir en sus obras una imagen muy acertada de la Europa de la época.

    Erasmo, cuyo verdadero nombre era el de Desiderio, nació el 27 de octubre de algún año comprendido entre 1466 y 1469 en Rotterdam (Países Bajos). Se ordenó sacerdote en 1492, después de estar bajo la tutela de los monjes agustinianos, y poco después se convirtió en el secretario del obispo de Cambrai. Ultimó su formación viajando a París y a Inglaterra, país que lo impresionó profundamente.

    Pronto comenzó a ganar cierta fama por su ingenio, que utilizaba la mayor de las veces para criticar la tradición escolástica, lo que le ayudó para trabar amistad con otros grandes humanistas de la época como Tomás Moro. Una vez finalizados sus estudios siguió viajando a lo largo y ancho de Europa, escribiendo las obras que lo harían célebre. En Italia estudió las escrituras sagradas, y de vuelta en Inglaterra se dedicó a la docencia, más concretamente a enseñar teología. Después de pasar un tiempo en Lovaina se trasladó definitivamente a Basilea, en Suiza, donde murió el 12 de julio de 1536.

    La obra de Erasmo de Rotterdam fue escrita mientras viajaba a través de Italia, Holanda, Inglaterra, Suiza y Francia. Así pues, se trata de una obra dinámica en la que intervienen de alguna manera todos los personajes y todas las circunstancias que fueron llenando su vida. Se puede decir que Erasmo, como buen humanista, jamás de dejó de formarse, y esto es algo que se puede apreciar perfectamente en sus libros. Destacan Manual del soldado cristiano, tratado teológico terminado en 1503; una antología de proverbios clásicos agrupados bajo el título de Adagia (1508); Del libre albedrío, terminada en 1524; y sobre todo Elogio de la locura (1509). También destacan Querella de la paz y una edición singular del Nuevo testamento.

    El valor del pensamiento de Erasmo de Rotterdam reside sobre todo en el hecho de que se trata de uno de los primeros ejemplos de humanismo típicamente renacentista. Erasmo renunció al pensamiento escolástico que se estudiaba en las universidades y propuso a cambio una visión crítica e ingeniosa de su época, denunciando la decadencia de las instituciones eclesiásticas y la labor reformista de Martín Lutero.

    En Elogio de la locura presenta de manera inteligente y atrevida las características más destacables de su forma de entender la filosofía y la religión, tomando partido por la sensatez, la moderación intelectual y todo aquello que se aleje del dogma sin sentido. La originalidad del pensamiento de Erasmo hizo que no pocas veces tuviese que hacer frente a la oposición de poderosos detractores, entre los que se encontraba la propia iglesia. Ésta llegó a ver en sus obras planteamientos similares a los de Martín Lutero, a pesar de que el propio Erasmo había mostrado en más de una ocasión su desacuerdo con el reformista. Sin embargo, las amistades políticas e intelectuales de Erasmo, así como el valor de su pensamiento y sus estudios hicieron que siempre fuese respetado, incluso por aquellos que se proclamaban sus detractores.

    Erasmo de Rotterdam fue en definitiva uno de los primeros ejemplos de humanismo renacentista. Su pensamiento recorrió de manera brillante, alegre e ingeniosa la totalidad de las disciplinas típicas de su tiempo, y se presentó además como un incansable viajero y estudioso que supo reflejar con maestría lo que fue Europa en los albores de su madurez, en los albores de la modernidad.